Última hora

Última hora

Un retrato psicológico brilla en un discreto Zinemaldia

Leyendo ahora:

Un retrato psicológico brilla en un discreto Zinemaldia

Tamaño de texto Aa Aa

Un día cualquiera el despertador de Ana suena. Ana se levanta y al abrir la puerta de su habitación se encuentra con una madre ajena, una persona desconocida. Ana sale de su casa, se sube a una ambulancia y se encuentra con el mismo compañero con el que comparte cada jornada laboral desde hace cuatro años. Su válvula de escape está en las personas a las que atiende, es entonces cuando encuentra un modo de dar sentido a su vida. Después, vuelta a la cuerda floja sin saber hacia cual de los dos lados se producirá la caída.

En su primer largometraje Fernando Franco ha perseguido obsesivamente a Marián Álvarez. Es la Rosetta de los hermanos Dardenne, la Ladybird de Ken Loach o la Mouchette de Robert Bresson. Pero el objetivo de la cámara en “La herida” es aún más asfixiante y exprime cada segundo del trastorno límite de la personalidad que sufre la protagonista y que le obliga a representar una complicada montaña rusa de emociones. Todo hace pensar que el sábado conseguirá el premio más predecible del festival. Cualquier otra opción sería un disparate de la misma categoría que el que dejó sin su Oscar este año a la francesa Emmanuelle Riva.

A pesar de tener unos márgenes tan estrechos y de que el director insiste en que ha querido capturar un momento concreto en su certero retrato, el telón de fondo es un extenso collage con múltiples lecturas. Hay una relación de incomunicación entra una madre que huye de los problemas de su hija, hay un padre desaparecido, está la soledad o la búsqueda de refugio en las redes sociales bajo las oportunidades que ofrece el anonimato.

Y Ana no encuentra soluciones en el sexo, ni en la amistad, ni en su familia porque cualquiera que amenace su inseguridad merece su rechazo.

Al igual que David Pinillos, que realizó “Bon appétit”, Fernando Franco era un prestigioso montador antes de pasarse a la dirección. Entre otras, se encargó de darle forma definitiva a “Blancanieves”, “No tengas miedo” o “Alacrán enamorado”. En su ópera prima se ha rodeado de actores que no están en la primera plana del cine español pero que tienen un extenso currículum y que le han dado un resultado excelente.

Aunque la historia gira en torno a Marián Álvarez, Rosana Pastor sostiene la otra parte de la realidad de Ana y Manuel Solo ayuda a contrastar el confuso universo de la protagonista. Una espléndida carta de presentación que quedará como una de las mejores películas de la 61 edición del Zinemaldia.

Carlos Marlasca