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“Pelo Malo” consigue una justa Concha de Oro en el Zinemaldia


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“Pelo Malo” consigue una justa Concha de Oro en el Zinemaldia

En la sección oficial del Festival de Cine de San Sebastián había seis películas con acento hispano, a las que había que añadir otra coproducción en la que participaba España. Por tanto no es de extrañar que en el palmarés de la 61 edición predomine la lengua de Cervantes. Cinco películas podían justificar su elección como Concha de Oro y finalmente ha sido la venezolana “Pelo Malo” la que lo ha logrado, por el drama que expone, por la forma en la que lo hace y por su carácter de honesta denuncia. Mariana Rondón se convierte, además, en la primera mujer latinoamericana que consigue la máxima distinción del certamen.

Es una pena que “Enemy” de Denis Villeneuve se haya ido de vacío porque es uno de los directores que más dará que hablar en los próximos años, a juzgar por su trayectoria y también por los comentarios que se escuchaban entre el público sobre “Prisioners”, la segunda de sus películas que se ha podido ver en San Sebastián, en este caso fuera de concurso.

El resto de candidatas más destacadas sí ha tenido un merecido reconocimiento. El minimalismo del mexicano Fernando Eimbcke, su particular sello, su manera de sintetizar la trama en “Club Sandwich” la ha valido para alzarse con la Concha de Plata al mejor director. Es un galardón que se agradece porque demuestra que todavía se pueden hacer apuestas arriesgadas que encuentren una buena acogida.

“Le Week-End” es una estupenda comedia sustentada en dos brillantes interpretaciones, pero ha sido la masculina, la de Jim Broadbent, la que ha conseguido el galardón a mejor actor. Tenía dos magníficos competidores, Thierry Lhermitte, genial como excéntrico responsable de la diplomacia francesa, y el contenido Antonio de la Torre, a quien la preponderancia española y latinoamericana en el palmarés ha podido jugar una mala pasada. Sí que ha servido en la discreta “Caníbal” la exquisitez formal de Manuel Martín Cuenca para que Pau Esteve Birba subiera al escenario del Kursaal y recogiera el premio a la mejor fotografía

Lo único que estaba claro que sucedería la noche del sábado es que Marián Álvarez iba a ser una de las protagonistas, al igual que es previsible que ocurra en los Goya. Su interpretación de una joven con una enfermedad psicológica es sublime, y además añade la dificultad de soportar en solitario el peso de una asfixiante cámara. La suya era una Concha de Plata asegurada. El incisivo retrato de “La Herida” se ha llevado también el Premio Especial del Jurado, prueba de que Fernando Franco ha realizado una ópera prima que también se convertirá en una de las grandes sorpresas españolas de la temporada.

Además de tener un protagonista destacado, la película de Bertrand Tavernier era otra de las grandes candidatas. Como bien ha reconocido el jurado presidido por Todd Haynes, lo mejor de “Quai d’Orsay” es el hilarante guion a modo de sátira política sobre lo que ocurre en el interior del ministerio de Exteriores de París. El director francés ha elaborado el libreto con los dos autores del cómic en el que está basada su historia, Antonin Baudry y Christopher Blain, y entre los tres han conseguido una comedia ágil, ácida y muy divertida.

En definitiva, un palmarés que podía haber tenido alguna variación pero sobre el que no se puede arrojar ninguna crítica. El Zinemaldia ha mantenido la tradición de ser un festival heterogéneo y de ofrecer buen cine a pesar de los recortes en su presupuesto. No se ha visto en la sección oficial ningún despropósito pero esta 61 edición tampoco será recordada por haber dejado alguna película para el recuerdo.

Carlos Marlasca