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Cristina Fernández, perfil de una presidenta tenaz

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Cristina Fernández, perfil de una presidenta tenaz

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De primera ciudadana a presidenta de Argentina. En 2007, en una ceremonia inédita, Néstor Kirchner, traspasa los poderes a su mujer. Cristina Fernández acaba de ser elegida por un cómodo márgen y está lista para asumir la presidencia, un desafío a la altura de su ambición.

Cristina Fernández. Presidenta de Argentina:
“También se que tal vez me cueste más porque soy mujer. Porque siempre se puede ser obrera, se puede ser profesional o empresaria, pero siempre nos va a costar más. Estoy absolutamente convencida, pero creo tener la fuerza para hacerlo.”

Porque en esta pareja procedente del sur de Argentina, Cristina, senadora, tiene la reputación de estar más dotada para la política que su marido, durante mucho tiempo Gobernador de Santa Cruz. Ambos militan en el Partido Justicialista.

En 2003 ayuda a su marido a ser elegido en unos momentos en los que Argentina, devastada por la crisis financiera y desmoralizada, está en bancarrota.
Kirchner propone políticas a medio camino entre la socialdemocracia y el social-liberalismo. Con el “kirchnerismo”, el país retoma el camino del crecimiento y recupera la confianza. La pareja presidencial presenta un frente unido, en el proyecto político y en la vida conyugal. Juntos desde que se conocieron en la facultad de derecho, la repentina muerte de Néstor en 2010 conmociona al país y convierte a Cristina en viuda inconsolable.

Siempre preocupada por su imagen, que controla al milímetro, Cristina llora en público y muestra su desolación, pero conserva su carácter tenaz, el mismo que le llevó a plantar cara al poderoso sector agropecuario que en 2008 declara la guerra a su política de cupos a las exportaciones. La batalla se salda con una derrota de la presidenta, que pese a todo es reelegida en 2011. En el plano nacional, Cristina Fernández consigue que se apruebe la ley del matrimonio entre homosexuales y acabar con la impunidad de los crímenes contra la humanidad perpetrados durante la dictadura militar.

En el plano internacional, la presidencia de Cristina Fernández sitúa a Argentina en el giro a la izquierda de América Latina y consigue que su país se siente entre las grandes economías en el G-20.