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Huida tras huida, miseria tras miseria

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Huida tras huida, miseria tras miseria

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Las operaciones de ayuda a los refugiados sirios han sufrido un duro revés, en el campo de Saida en el sur del Líbano, la falta de fondos comienza a notarse.

El Alto Comisionado para los Refugiados admite que sólo tres cuartas partes de los dos millones de sirios desplazados recibirán ayuda.

El Líbano acoge la mitad de los refugiados que han huido de la crisis en Siria.

Khassan Khankeer, portavoz de Saida Federation of NGOs:

“La situación es cada día más dificil porque el número de refugiados no cesa de aumentar. Los habitantes de Saida les ayudan, les dan ropa, alojamiento, hacen lo que pueden, pero es un problema que crece día a día.”

La situación de los más de 65.000 refugiados sirios de origen palestino es, aún, más dramática.

Al igual que la vecina Jordania, el Líbano les está comenzando a restringir el acceso.

A Alí y a sus dos hijos les han denegado el permiso de residencia. Viven de manera clandenstina, como tantos otros, en el campo de refugiados palestinos de Ain el Halue en Saida, el más grande del país.

Alí nació en el Líbano, pero su familia tuvo que huir a Siria tras la intervención militar israelí en los campos de Sabra y Chatila en 1982. Desde entonces, ha vivido en Yarmuk, el principal campo de refugiados palestinos de Siria, se encuentra en la capital, Damasco.

La guerra en Siria les ha forzado a huir de nuevo, pero aquí, en su país natal, las autoridades les deniegan cualquier documentación.