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La factura del cierre del Gobierno estadounidense

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La factura del cierre del Gobierno estadounidense

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Nueve días después del cierre del Gobierno estadounidense, la situación sigue en puento muerto. El presupuesto de 2014 sigue pendiente y los servicios públicos y administraciones considerados no indispensables permanecen cerrados, pese a la cólera y a la exasperación del presidente estadounidense. Los republicanos no están dispuestos a ceder, y el pulso paraliza la economía.

Steven Ricchiuto. Economista principal de Mizuho securities: “Estamos asistiendo a un frenazo temporal de la economía. Cada vez se dejan en suspenso o se posponen más programas. Yo creo que esto va a acabar afectando al PIB.”

Las cifras parecen darle la razón. De los dos millones de funcionarios que hay en el país, 800 mil se han visto afectados. La situación para ellos es extremadamente difícil, pero no son los únicos preocupados.

El cierre cuesta unos 300 millones de dólares diarios sólo a la ciudad de Washington, y alrededor de 8 mil millones semanales a la economía nacional. Si se prolonga dos semanas, el PIB podría perder entre un 0.9 y un 1.4%.

En 1995-96, se produjo el cierre más largo: un total de 26 días que costó 1 billón y medio de dólares, o lo que es lo mismo, el 0.01% del PIB.

Desde 1977 ha habido 17 cierres parciales del Gobierno. Algunos han durado sólo unas horas, la mayoría no se han prolongado más de tres días. salvo en 1995 y 96 con la primera Administración Clinton. Los cientos de miles de funcionarios forzados al paro técnico pudieron cobrar sus sueldos tras la aprobación del presupuesto.

No es seguro que la historia se repita en esta ocasión. Lo que sí lo es es que este cierre afecta directamente a ciertos sectores, el más visible es el del turismo.

Los analistas dan por sentado que afectará igualmente la confianza de los hogares y de los empresarios, pero también el consumo: cada día de impago es un día sin poder adquisitivo.

Pero todo eso no es nada comparado con la amenaza real que planea sobre Washington: un impás sobre el aumento del techo de la deuda. Si no hay acuerdo de aquí al 17 de octubre, el país entraría en situación de impago.

Olivier Blanchard. Economista principal del FMI:
“Si hubiera problemas a la hora de aumentar el techo de la deuda, la actual recuperación podría transformarse en recesión o incluso algo peor.”

Aunque los analistas ven poco probable que ocurra, la suspensión de pagos de Washington frenaría en seco la incipiente recuperación del país y de la economía mundial.