Última hora

Última hora

La caótica transición libia

Leyendo ahora:

La caótica transición libia

Tamaño de texto Aa Aa

Las circunstancias de este secuestro relámpago no están claras, tampoco quiénes han sido sus autores, pero ilustran perfectamente la caótica situación que se vive en el país.

Lo que parece haber puesto al primer ministro libio en el punto de mira son estas palabras, que pronunció hace dos días en Marruecos:

Ali Zeidan. Primer ministro libio:
“Nuestra relación con Estados Unidos es una relación de amistad y cooperación. Nos ayudaron con nuestra revolución. Nuestras relaciones no se verán enturbiadas por este acontecimiento, que solucionaremos como hay que hacerlo.”

El acontecimiento al que se refería Ali Zeidan fue la captura por parte de fuerzas especiales estadounidense de una figura local de Al Qaeda en una operación marcada por la polémica el pasado 6 de octubre. El pasado fin de semana, grupos de exrebeldes multiplicaron la manifestaciones de protesta en las principales ciudades del país. Las más violentas de vivieron en Bengasi.

Cuna de la revolución libia, y bajo control de milicianos que no han entregado las armas, por tanto fuera del control del Gobierno, los rebeldes de Bengasi reivindican la autonomía de la región oriental de la Cirenaica, rica en petróleo, y un reparto de poderes con Trípoli, es decir: una vuelta al federalismo y a la Constitución de 1951.

El reino estaba dividido en tres provincias: Cirenaica, Fezzan y Tripolitania, que son las tres regiones históricas de Libia.
A raíz de la abolición de la constitución federal del país de 1963, las tres provincias se reorganizaron en diez gobernaciones

Pero aunque en Bengasi los antiguos insurrectos hayan puesto en marcha su propio consejo y lleven a cabo una política autónoma, es poco probable que se vuelva al federalismo: el 97% de los libios son bereberes o árabes, por tanto no caben comparaciones con Afganistán, Irak u otros países con un mosaico de etnias.

Pero se necesitarán sin duda mucho tiempo y esfuerzos para que el país recupere la normalidad. Desde la caída del régimen de Gadafi, en octubre de 2011, los encargados de gestionar la transición no consiguen imponer su autoridad.
Los exrebeldes, controlados por los islamistas, llenan el vacío dejado por el Estado en el ámbito de la seguridad.