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Erich Priebke, cadáver non grato

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Erich Priebke, cadáver non grato

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¿Qué hacer con los restos mortales de Erich Priebke? Probablemente para evitar escenas como esta, grupos de neonazis reunidos en su funeral, organizado por tradicionalistas católicos cerca de Roma, nadie quiere hacerse cargo.

Sobre todo, porque su sepelio podría convertirse en un lugar de peregrinaje para los neonazis.

El excapitán de las SS, que murió el viernes en Roma, pasó 15 años en arresto domiciliario tras ser condenado en el 98 a cadena perpétua tras un largo proceso en el que nunca renegó de sus convicciones nazis. Apodado “el carnicero”, fue condenado por la matanza de las fosas Ardeatinas. El 24 de marzo 1944, Priebke ayudó a organizar la ejecución de 335 italianos en represalia por un ataque de la resistencia que costó la vida a 33 soldados alemanes.
Entre los asesinados había miembros del movimiento de resistencia italiano, simpatizantes de ésta y judíos.

Refugiado en Argentina tras la guerra, Priebke se convirtió en un miembro destacado de la comunidad de Barriloche, donde se dedicó a la hostelería. Descubierto por la prensa en 1994, Italia obtuvo su extradición un año después.

No es el único nazi que se refugia en Argentina. Con el dictador Juan Perón en el poder, 68 criminales de guerra como Adolf Eichman, Joseph Mengele, o Martin Bormann consiguen refugio en el país.

El de Priebke tampoco es el único cadáver nazi incómodo. Nadie sabe por ejemplo con certeza dónde están los restos mortales del Furhrer, que se suicidó en el 45. La teoría más repetida es que tras ser hallados por las tropas soviéticas fueron enterrados en un bosque cerca de la ciudad alemana de Rathenow junto con los de la familia Goebbels. El exministro de la propaganda del Tercer Reich se suicidó junto con su mujer tras haber matado a sus seis hijos. Siempre según la misma teoría, en abril de 1970 los cuerpos fueron incinerados cerca de Magdeburgo y arrojados al río Biederitz.

En el caso de Priebke, la incineración y la dispersión de las cenizas parece la solución más aceptable, pero la familia del fallecido aún no se ha pronunciado y en su ciudad natal no quieren saber nada del cadáver.