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La semilla del cambio

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La semilla del cambio

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Nuno Prudêncio, reportero:

“La Semilla del Cambio” ha forjado nuevos lazos sociales en Palermo. Tenemos un ejemplo en Sherin, una chica que decidió ocuparse de otras personas, una misión muy especial.

En esta guardería abandonada de Danisinni, uno de los barrios más pobres de Palermo, en Italia, es el escenario de un encuentro un tanto singular. Los grafitis decoran, ahora, este lugar elegido por el proyecto “la semilla del cambio” para reforzar los derechos sociales y el contacto entre jóvenes de varios países.

Sherin:

“Ha sido una experiencia alucinante. Gente de otras ciudades ha venido aquí, hemos aprendido mucho, incluso otros idiomas, comunicándonos con personas que no conocíamos.”

Para Sherin, las actividades colectivas han despertado en ella interés por cosas que antes ignoraba. Una iniciativa que la ha animado a inscribirse como voluntaria en un programa en Barcelona.

Sherin:

“Mucha gente busca trabajo tras acabar el instituto, pero no encuentran nada.”

“Los más pobres necesitan un lugar donde comer, poder dormir. Mucha gente, y eso lo he visto con mis propios ojos, duerme en la calle, pasa frío, tirada sobre cartones o en un banco, quiero ayudarles.”

Para Francesca, otra joven del barrio de Danisinni, este programa le ha enriquecido, ahora puede contar su experiencia.

Francesca:

“El grafiti era una de las actividades, hice uno de mis mejores aquí, preferíamos pintar en vez de hablar, otra manera de expresarnos a través de esos dibujos. También, fuimos al Ayuntamiento, hablamos con los concejales, gente fantástica. Les escribimos una carta y se la leímos allí, delante de ellos.”

Ana Afonso es la coordinadora de este proyecto en Palermo, al igual que sus compañeros de otros países como Grecia, España o Lituania coincide en el objetivo de este programa: motivar a los jóvenes para que sean conscientes de sus propios derechos y darles las herramientas para que encuentren un trabajo.

Ana Afonso, coordinadora de “la semilla del cambio” en Palermo:

“No hay trabajo y muchos jóvenes solo acceden a puestos muy precarios, así que muchos optan por actividades ilegales. La gente joven tiene su manera de interpretar lo que pasa a su alrededor, a veces, condicionada por prejuicios de género tales como: los hombres trabajan, las mujeres no. Y para muchos jóvenes de familias desfavorecidas, hablar simplemente de derechos es algo que no tiene mucho sentido, porque viven un día a día donde esos mismos derechos están pisoteados.”

WHAT’S IN IT FOR ME?

Sherin:

“Los derechos humanos son muy importantes porque si no los conocemos no podemos enfrentarnos a nuestro futuro.”

Ana Afonso:

“Siento que este programa les ha cambia a nivel personal, les ayuda a abrirse hacia cosas que no conocían y eso es fundamental para seguir hacia delante.”

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Para más información, consulte esta página web: http://ec.europa.eu/youth/