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Tendiendo puentes entre Occidente y Oriente

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Tendiendo puentes entre Occidente y Oriente

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Vladivostok ha inaugurado un prodigio de la técnica, uno de los cinco puentes atirantados más grandes del mundo sobre la Bahía del Cuerno de Oro.

Y este otro, el Puente de la Isla de Rousski, que cruza el Estrecho del Bósforo, batió el records del puente atirantado por obenques con mayor vano del mundo, superando al puente chino de Sutong.

Para reducir las vibraciones en días de fuerte viento, cada obenque dispone de un amortiguador individual. El puente puede resistir vientos de hasta 250 km/h.
Jean Daniel Le Bon, ingeniero de la empresa francesa Freyssinet, nos habla de esta estructura con cables.

“Tenemos en un cono de cierto diámetro más cable de acero que el que pone la competencia, para reducir los efectos del viento sobre la construcción.”

Las pruebas de resistencia al viento fueron realizadas sobre un modelo reducido en Nantes, en el Centro científico y técnico de edificios. El tablero de acero está unido a pilones en forma de “A”, de hormigón de 320 metros de alto, una altura similar a la Torre Eiffel.

“Hemos trabajado a temperaturas de hasta -40ºC, 24 horas al día, los siete días de la semana.”

El pasado año Vladivostok acogió la Cumbre de la APEC. Aquella ocasión sirvió para construir puentes comerciales con Asia, además de estos prodigios de la ingeniería.