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Un paseo por lo mejor del arte tradicional chino en Taiwán

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Un paseo por lo mejor del arte tradicional chino en Taiwán

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El Museo Nacional del Palacio de Taipei alberga 700.000 objetos y piezas de arte. Es uno de los mayores museos de arte tradicional chino y es un testimonio en sí mismo de las complejas relaciones entre Taiwán y China. Compite en importancia con el de la ciudad prohibida de Pekín, de donde salieron sus mejores piezas durante la guerra civil china. China aún reclama su soberanía sobre Taiwán y sólo 23 estados reconocen oficialmente a este país.

Para los taiwaneses es el símbolo de su independencia de facto y para los chinos este museo custodia un tesoro robado porque al huir de China y de los comunistas dirigidos por Mao, en 1948, el general nacionalista Chian Kai Shek, se llevó consigo a Taiwán otras 3.000 obras maestras del arte chino.

Con la mejora de las relaciones bilaterales, es más común ver a muchos turistas chinos admirando la historia común de ambos países. Pero en los 60, este museo formó parte de la guerra de legitimidades entre ambos gobiernos: el comunista de Pekín y el nacionalista de Taipei. Taipei se consideraba el gobierno legítimo de toda China y esta colección con piezas de los emperadores, subrayaba esa idea.

“Desde el siglo XII A.C. – cuenta la directora de la colección, Emma Chen -, desde la dinastía Song del sur, se convierte en tradición que la nueva nación, los nuevos gobiernos, reciban esta colección imperial como prueba de legitimidad del gobierno. Es un símbolo de legitimidad”.

La pieza más popular del museo es una col de jade, con insectos en las hojas. Es de finales del siglo XIX y perteneció a la esposa del penúltimo emperador chino. Simboliza la pureza y la fertilidad. El jade tiene una particular importancia en el arte chino, porque se lo considera el material más puro de la tierra.

Para Chen es “el material más puro del mundo. Para poder comunicarnos con la deidad, usamos el jade”.

En el museo hay más de 25.000 piezas de cerámica. Algunas de ellas excepcionales, como sus piezas del siglo XI. Un cuenco con forma de flor de loto, bañado en cristal azul verdoso, o una maceta para narcisos sin una sola marca, son las de mayor calidad.

La directora de la colección explica que, en aquella época, creían que el lujo estaba en la sencillez: “Pensaban en cuál sería el color más bonito existente, por decirlo así, y concluyeron que debía de ser el azul del cielo. Y finalmente en el siglo 11 D.C. consiguieron el color que buscaban. Por eso, 900 años después aún nos da una sensación de tranquilidad”.

Entre las piezas de bronce, el Buda Shakyamuni es una de las más preciosas, por su gran estado de conservación. es una pieza muy antigua y lleva grabada la facha en la que fue terminada: el año 477 A.C. La estatua constituye una referencia para ptras similares. Un actor de cine se la ha donado al museo.

El Museo Nacional del Palacio recibe cada año a 4 millones de turistas. Y no sólo asiáticos: “Los taiwaneses se interesan por su historia – cuenta un turista occidental -. Durante muchos años oí que, en China, algunas de las antigüedades históricas fueron destruidas. Así que aquí en Taiwán puedes ver algunas de las cosas más importantes de la historia china”.

Desde que el museo fue establecido en Taipei en 1965, estas piezas sólo se han expuesto en el extranjero en 4 ocasiones: en EEUU, en Francia, en Alemania y en Austria. La próxima será en 2014 en Japón.