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Sobrevivir en Filipinas, un combate cotidiano 12 días después del paso de Haiyan

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Sobrevivir en Filipinas, un combate cotidiano 12 días después del paso de Haiyan

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Los carteles pidiendo ayuda siguen omnipresentes en la Filipinas arrasada por Haiyan.
Sobrevivir es aún un combate cotidiano 12 días después de que el tifón devastara la región central del país, .

Aunque las operaciones de ayuda, inlcuida la distribución de medicamentos, vital para combatir las enfermedades, se han ampliado de manera sustancial, la necesidad urgente de contar con refugios y protección básica continúa.

Tras los informes de violencia y agresiones sexuales en algunas zonas, la ONU ha confirmado este miércoles que alrededor de 3,2 millones de mujeres y 4,6 millones de niños precisan asistencia psicológica y protección contra violaciones, tráfico humano y explotación.

Para el más de medio millón de filipinos que se han quedado sin casa, la prioridad ahora que han empezado a llegar los alimentos, es encontrar un techo bajo el que cobijarse:

“Estamos construyendo un refugio provisional porque no tenemos dónde quedarnos, cuenta este superviviente, la gente que estaba durmiendo en el centro de convenciones tuvo que irse porque las autoridades tenían que limpiar el lugar. Una ola gigante se llevó por delante nuestra casa.”

Aunque en Tacloban, una de las “zonas cero” tras el paso del tifón, el agua corriente y las telecomunicaciones han sido restaurados, supervivientes y socorristas son conscientes de que el camino de la reconstrucción será largo y difícil.
El último balance de víctimas habla de más de 4 mil muertos, 1.600 desaparecidos y 13 millones de afectados por el tifón.
Los daños en la agricultura y las infraestructuras del país ascienden a más de 200 millones de euros. El futuro se presenta sombrío para los agricultores:

“No tenemos ninguna opción de futuro”, se lamenta este agricultor. “Lo único que podemos hacer aquí es plantar verdura y cultivar cocos y después de esta tragedia vamos a tardar mucho en lograr otra buena cosecha.”

“Es muy duro”, añade su mujer, “no tenemos casa, ni comida, ni ropa. Esto es demasiado.”

24 países han enviado toneladas de ayuda y efectivos al lugar de uno de los desastres naturales más devastadores de la historia, pero pese a los esfuerzos de los equipos de rescate nacionales e internacionales, hay zonas a las que sigue sin llegar la ayuda humanitaria necesaria, como a las afueras de Tacloban.