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Holodomor: el genocidio ignorado

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Holodomor: el genocidio ignorado

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Targan, a 120 kilómetros al sur de Kiev, la capital ucraniana. Entre 1932 y 1933, la mitad de los habitantes del pueblo murieron de hambre. Oleksandra Ovdiyuk, de 92 años, consiguio sobrevivir a la hambruna en la Ucrania soviética. Una hambruna, insiste, que no se debió a las malas cosechas.

Oleksandra Ovdiyuk. Superviviente del Holodomor: “Los bolcheviques crearon brigadas especiales formadas por siete personas. La brigada utilizaba un carromato tirado por caballos que peinaba los pueblos para confiscar el grano y las semillas escondidas y toda la comida de las casas de los campesinos.”

En 1932, Stalin decide forzar a 10 millones de agricultores independientes ucranianos, los llamados kulaks, a adoptar la agricultura soviética colectivizada, y con ello aplastar el creciente espíritu nacionalista. Como los soldados de Stalin no lograban su objetivo ni fusilando a los campesinos reticentes, cambian las balas por un medio mucho más barato para matar: La hambruna. Los soldados sellan Ucrania a cal y canto y el ejército rojo se encarga de confiscar alimentos y combustible. Olena Goncharuk, otra superviviente del Holodomor, recuerda con nitidez la desesperación y el horror de la población:

Olena Goncharuk:
“Nos daba miedo atravesar el pueblo, porque los campesinos estaban hambrientos y perseguían a los niños. Me acuerdo de mi vecino, que tenía una hija que desapareció. Fuimos a su casa: tenía la cabeza separada del tronco, y el cuerpo de la niña estaba cocinándose en el horno.”

LLego un momento en que cada día 25.000 ucranianos morían de hambre, sobre todo, niños y ancianos. El veinticinco por ciento de la población de Ucrania fue exterminada. Olena recuerda el carro que pasaba casa por casa recogiendo los cadáveres:

Olena Goncharuk:
“Fueron a casa de una mujer para llevarse su cadáver, pero aún estaba viva. Le dijo al hombre: “Aún estoy viva, estoy respirando” y el respondió: “de todas formas te vas a morir, y no quiero tener que volver a por tí mañana.”

En el cementerio de la ciudad de Targan hay una fosa común con cerca de 400 cadáveres de campesinos quemados vivos. La hambruna acabó con la vida de millones de personas, aunque las cifras oscilan de dos a diez millones.
El historiador Volodymyr Serhiychuk denuncia un genocidio, la hambruna como arma contra el nacionalismo ucraniano

Volodymyr Serhiychuk. Historiador: “Hubo hambruna también en otras regiones de la URSS, en Kazajastán, por ejemplo, pero los kazajos podían buscar comida en las regiones vecinas, en Kirguistán o en Uzbekistán. Pero los ucranianos no podían ir a Bielorrusia ni a Rusia, porque las fronteras estaban cerradas y no tenían acceso a billetes de tren.
Los campesinos ucranianos no querían unirsre a los koljoses, las granjas colectivas, no querían darle su producción a los bolcheviques, por eso, los bolcheviques decidieron que la única opción que les dejaban era matarlos de hambre.”

Actualmente, más de 20 países reconocen el Holodomor como genocidio, pero Rusia no está entre ellos.
Desde 2006, el cuarto sábado de noviembre, los ucranianos encienden velas a lo largo y ancho del país en memoria de las víctimas.

Iryna Gibert. euronews:
Tenemos con nosotros desde Ginebra a André Liebich, Profesor en el Instituto de Estudios Internacionales y del Desarrollo, historiador y especialista en los países de la antigua Unión Soviética.

El primer artículo de la ley ucraniana sobre el Holodomor lo define como el genocidio del pueblo ucraniano, y es reconocido como tal en más de veinte países. Sin embargo, para muchos, el término genocidio no es el adecuado. ¿Por qué?

André Liebich:
Efectivamente, el término está bastante mal elegido. Cuando se piensa en genocidio, sobre todo en el contexto de los años 1930, se piensa en primer lugar en el Holocausto. Pero la diferencia es que el Holodomor no sólo afectó al pueblo ucraniano, sino a otros pueblos del interior de Ucrania e incluso más allá, de Kazajastán y de Rusia. Además, el Holocausto fue una campaña, una intención de exterminar al pueblo, mientras que en el Holodomor, aunque hubo millones de víctimas y eso es incontestable, no fue una maniobra para exterminar al pueblo ucraniano. Fue el resultado de una política brutal, inhumana llevada a cabo por Stalin que no pestañeaba pese al número de víctimas que iba a ocasionar. Pero su intención inicial no era exterminar a los ucranianos, sino realizar su programa a cualquier precio. Incluso al precio de causar millones de vícitmas entre los campesionos que en muchas ocasiones eran ucranianos.

euronews:
En Ucrania se han adoptado enmiendas al código penal que tipifican como delito la negación pública del Holodomor. ¿No cree que ese tipo de medidas perjudica los debates sobre ese asunto?

André Liebich:
Por supuesto. El Estado no tiene que decretar la verdad ni poner fin a las discusiones. El hecho de que el Holodomor sea cuestionado por algunos hace que el debate sea más actual y necesario. Es precisamente mostrando los hechos, hablando sobre el número de víctimas que se consigue establecer la verdad. No corresponde al Estado legislar sobre lo que es verdad y sobre lo que no lo es ni acabar con la discusión.

euronews:
La realidad de la hambruna fue la muerte de millones de individuos, aunque las cifras varían. ¿No sería más justo incluir esta tragedia en el ámbito de los crímenes contra la humanidad, como en el caso de la Shoah?

André Liebich:
Por supuesto. Y precisamente como crimen contra la humanidad, no como crimen contra un pueblo en particular. Si concebimos el Holodomor como un crimen que afectó a millones de individuos a lo largo y ancho de la antigua Unión Soviética, se allana el camino para una conmemoración común, una reconciliación entre los rusos y los ucranianos y otros pueblos. Si se defiende la exclusividad del Holodomor como una tragedia puramente ucraniana que tenía sólo a los ucranianos en el punto de mira, se pueden crear conflictos con aquellos que también fueron víctimas de esta tragedia.

euronews:
A Ucrania se le reprocha muchas veces que lleva a cabo un proceso de victimización competitiva intentando aumentar las cifras de vícitmas del Holodomor. ¿Es cierto?

André Liebich:
Efectivamente hay una especie de competencia con el número de víctimas que no favorece a nadie. La cifra más baja que se puede dar del Holodomor es dos millones de individuos. Si añadimos los que murieron por enfermedades, a causa del debilitamiento por la hambruna, y si añadimos además el déficit de nacimientos, llegamos a varios millones, pero no a diez millones como se escucha a veces, y tal vez ni siquiera a seis millones, que es la cifra de víctimas establecida en el Holocausto, con el que intenta compararse el Holodomor.

euronews:
Señor Liebich, gracias por sus aclaraciones.