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El fútbol brasileño, desde otro ángulo

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El fútbol brasileño, desde otro ángulo

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Mientras Brasil se prepara para el Mundial del próximo año, la población indígena del país disfruta del fútbol en la duodécima edición de los Juegos para Personas Indígenas.

Un evento que tiene lugar en Cuiaba, una de las doce ciudades sedes en el Campeonato del Mundo del próximo verano.

Aunque el fútbol no sea un deporte nacido en el seno de las antiguas tribus, siempre ha formado parte de estos Juegos, desde la primera edición en 1996, por un motivo fundamentalmente: “Nosotros, los indígenas, practicamos este deporte desde muy jóvenes. Es parte de nuestra cultura. Nos gusta el fútbol y queremos ser reconocidos internacionalmente por esto”, afirma Rayane, una de las jugadoras que han participado en la competición.

El fútbol es, por tanto, la única disciplina no indígena de las 20 que componen el programa de los Juegos. Mujeres y hombres disputan sendas competiciones. Eso sí, siempre adaptándose a las reglas del fútbol moderno:

“Mi padre y mi tío jugaban al fútbol pero ni siquiera sabían lo que era un libre directo o un fuera de juego. Jugaban sin árbitros, ni siquiera sabían lo que era una falta. Hoy en día nosotros hemos aprendido todo eso”, explica Jair, entrenador del Kuikuri, uno de los equipos que han participado.

En total, los Juegos Indígenes reúnen a más de 1.600 participantes procedentes de varios puntos de Brasil, así como invitados de 17 países diferentes.

En hombres, el equipo de la tribu Kanela, del estado de Maranhao, se llevó la victoria mientras que en féminas, el triunfo fue para Gaviao Parkateje, del estado de Para.