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¿A qué edad tiene uno el derecho de morir?

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¿A qué edad tiene uno el derecho de morir?

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El doctor van Berlaer es pediatra oncólogo. Él y otros 15 pediatras belgas han escrito una carta al Parlamento para pedir la legalización de la eutanasia para los pacientes menores de 18 años.

La eutanasia activa está legalizada en Bélgica, Holanda y Luxemburgo. Suiza y varios estados norteamericanos permiten el suicidio asistido.

Once años después de haberla legalizado, Bélgica quiere abordar, sin tabúes, el caso de los enfermos menores de edad y de las personas en estado en inconsciencia progresiva, como los enfermos de Alzheimer.

Gerlant van Berlaer, pediatra oncólogo de la Universidad de Ziekenhuis:

“Mucha gente teme que vayamos por los hospitales matando a niños. Eso no tendría ningún sentido. Como médicos y padres siempre estaremos dispuestos a hacer el máximo para cuidar y curar a un niño. Pero, en algunas ocasiones, no se puede hacer nada, lo que significa que el niño tendrá que sufrir mucho hasta su muerte, una muerte lenta y, en esos casos, no existe un marco legal para ayudar a esos pacientes con un último gesto de humanidad.”

El actual debate sobre la extensión de la ley no especifica la edad mínima como, por ejemplo, existe en Holanda para los mayores de 12 años con el consentimiento de los padres. Los profesionales que están en contacto con los niños aducen que, éstos, debido a su experiencia con el dolor, son lo suficientemente maduros para decidir.

Linda perdió a su hija a la que le diagnosticaron una enfermedad genética incurable cuando tenía seis meses. Murió cuatro meses después.

Para ella, ver cómo sufría en los últimas semanas de su vida le fue insoportable. Ella sabe que extender la eutanasia no concernirá a casos como el de su hija pero tiene esperanzas de que, algún día, sea posible. Para ella, la edad no debe ser una condición cuando se sufre sin poder remediarlo.

Linda Van Rooy:

“Los últimos cuatro o cinco días de la vida de Ella Louise, así lo sentimos nosotros, fueron penosos, no fue digno para ella, para su vida. Lo único que pasó es que se fue quedando cada vez más delgada, en los huesos, porque estaba apurando todas las reservas de su cuerpo, se consumía, sufría de dolor, verla así me enfurecía.”

René Stockman es miembro de los Hermanos de la Caridad, una hermandad religiosa que regenta hospicios en varios países donde se suministran cuidados paliativos a enfermos terminales.

Comprende el sufrimiento de los pacientes, pero, para él, es intolerable acabar con sus vidas.

René Stockman:

“He conocido a gente que se plantea acabar con su vida, que te dice que no puede continuar viviendo en esa situación. Pero, esa misma gente, cuando opta por los cuidados paliativos, en poco tiempo, abandona la idea de querer morir porque encuentra un nuevo sentido a sus vidas, de eso hablamos, de darle un sentido a la vida.”

Seguir creyendo en la vida pese al dolor. El debate, según los defensores de la eutanasia, no está en el grado de resistencia ante tanto sufrimiento sino en la capacidad de decidir una muerte digna, decisión que debe estar regida por la ley.

Pero, ¿quién debe decidir cuándo ese dolor ha llegado a su límite?

Un caso conmocionó al país el año pasado, el de dos gemelos cada vez más dependientes, que fueron eutanasiados pese a que no estaban en fase terminal.

La decisión última estuvo avalada por el oncólogo Wim Distelmans.

Él dice que, en el 80% de los casos de eutanasia, se trata de enfermos incurables, el resto aduce un sufrimiento psicológico insoportable.

Wim Distelmans:

“Se quedaron sordos y la ceguera avanzaba a pasos agigantados. Estaban en una situación límite. Hay que hacer las cosas con perspectiva y solo el paciende puede tomar esa decisión. Ellos expresaron su deseo “no queremos seguir viviendo en este estado de dependencia, no queremos ser una carga”. Y eso es lo que pasó cuando se quedaron ciegos. Ambos eran muy católicos, un párroco les acompañó hasta el último momento. Estuvo presente durante la eutanasia. Puede parecer sensacionalista, pero no fue así.”

Pese a casos polémicos como este, ningún facultativo ha sido acusado de malas prácticas.

Para Tom Mortier, la eutanasia es una cuestión de ética.

En enero de 2012, su madre a quien no veía desde hace un año, le envió un mail diciéndole que había solicitado la eutanasia por depresión. Nunca creyó que se la concedieran, meses más tarde descubrió que sí.
Los médicos consideraron que su sufrimiento era lo suficientemente insoportable.

Tom Mortier:

“Atravesaba periodos de depresión pero, también, tenía sus épocas buenas. Tengo fotos que muestran un año y medio antes de su muerte que estaba en buen estado, sonriendo, una mujer sana de 63 años que, un año después, estaba muerta. Lo que estoy diciendo es que todo acto medical debe tener una ética. Y lo que está pasando ahora es que los doctores se refugian tras una ley para liberarse de esa ética precisamente.”

Para esta Augusta no se trata de ética sino de amor. Ella y su marido Paul viven en un geriátrico. Ella padece cáncer terminal y sufre un dolor constante que le impulsó a firmar una petición para ser eutanasiada en el momento en el que el sufrimiento fuera insoportable pero, el amor de su marido, le hizo cambiar de opinión.

Augusta Wouters:

“El dolor no se va y me pregunto hasta cuándo voy a soportarlo. No lo sé. Mi médico me dijo:“cuando no lo soporte más, me lo dice y planificamos la eutanasia”. Pero luego miré a Paul y me dije, está tan desamparado, necesita mi ayuda, no puedo hacerlo.”

Marc Van Hoey, doctor y presidente de “El derecho a morir en Flandes”.

Para él, la ampliación de la ley para menores de edad no va lo suficientemente lejos. Los pacientes en una fase avanzada de demencia o con alzheimer, también, deberían tener derecho de ser eutanasiados si éstos han expresado este deseo antes de llegar a un estado avanzado de su enfermedad.

Marc Van Hoey defiende su ética médica al servicio, dice, del deseo de los pacientes.

Marc Van Hoey:

“Las personas quieren vivir, seguir viviendo. Cuando alguien siente que no puede seguir aguantando una situación determinada y quiere morir, se ve, lo vemos cuando asistimos a esas personas en el momento de la eutanasia. Los pacientes tienen esa expresión de alivio en sus caras. Yo lo veo porque esas personas alcanzan ese estado de relajación al ver que su lucha ha acabado, sienten que han alcanzado su objetivo y han hecho lo que deseaban.”

En Bélgica, la encuestas de opinión muestran que el 80% de la población apoya la eutanasia, incluso aplicada a menores.

Pero, ¿dónde están los límites?

René Stockman

“Por una parte, la mayoría de la población tolera la eutanasia como principio, pero vemos que cada vez más gente se pregunta ¿hasta dónde podemos llegar?

Este debate supera las fronteras belgas ya que, en muchos, países, la eutanasia está dejando de ser un tabú.