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Hélène Grimaud, la fuerza de la naturaleza

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Hélène Grimaud, la fuerza de la naturaleza

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El Concierto para piano y orquesta N°1 de Johannes Brahms. Es la pieza que Hélène Grimaud ha elegido para tocar en su gira japonesa, un país especialmente fascinante para esta pianista francesa, aclamada en todo el mundo.

“Los japoneses tienen una especie de inocencia innata… conservan ese aire de expresividad de la niñez. Pueden quedarse con la boca abierta y siempre con una amabilidad exquisita, con un profundo respeto hacia el prójimo, muy detallistas, y todo en una atmósfera propicia para entregarse a los demás. Y algo que siempre me conmueve, cuando se relajan y dan rienda suelta a sus emociones, entonces es como un torrente de sentimientos, de sonrisas, de emociones y una se siente tan cercana a ellos”, dice Hélène Grimaud.

La locura de Robert Schumann, el mentor y amigo íntimo de Brahms, se manifiesta dramáticamente en el primer movimiento de este Concierto, como explica Hélène Grimaud : “Esta música expresa, de una forma personal e irresistible, la intensidad de esta tragedia, hay como una fuerza telúrica de principio a fin. El segundo movimiento es como una plegaria o incluso algo más… tiene un carácter más que religioso, es místico. Y el final, tiene un vigor, un ritmo, como cuando la Tierra tiembla, que se rompe, que se reinventa, que renace… es extraordinario”.

“A menudo la música es tan bella que te sacude tanto que te hace daño. De eso no hay ninguna duda, pero es el lado mágico de la música el que nos hace más sensibles… y de repente uno vive las cosas como si cada uno de los poros de nuestra piel se abrieran a los sentimientos, y esto es, en sí mismo, también un objetivo”.

Como hicieran los románticos, para Hélène Grimaud la lucha existencial es la búsqueda de una armonía absoluta con la naturaleza. Famosa pianista, reconocida escritora y además etóloga especializada en el comportamiento de los lobos: “La naturaleza misma —más allá de los lobos, de los animales en general, de la flora— como artista, como ser humano, es una fuente de inspiración, la naturaleza es la gran musa. Y cada vez que hablamos de especies en las que el lenguaje es superfluo, ocurre lo mismo, hay una correspondencia, un contrapunto a la música, cuando el lenguaje no existe, nos reencontramos con todo lo demás. Como también decían los romáticos, no hay amor sin ecología, sin el respeto del prójimo, con una gran “P” de prójimo”.

La Ópera de Tokio ha sido el escenario de este concierto de Hélène Grimaud acompañada por la Orquesta Sinfónica de Birmingham bajo la dirección del maestro Andris Nelsons.

La Deutsche Grammophon ha publicado recientemente una grabación de los dos conciertos para piano y orquesta de Brahms, con Hélène Grimaud como solista. También ha salido a la luz su libro “Retour à Salem”, editado en Francia por Albin Michel.