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La marcha de la filial de General Motors deja a Australia casi sin industria automovilística

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La marcha de la filial de General Motors deja a Australia casi sin industria automovilística

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Australia se queda prácticamente sin fábricas de automóviles. Tras Mitsubishi y Ford, la filial Holden del estadounidense General Motors también anuncia que cerrará sus factorías en el país. Lo hará en 2017, dejando en la calle a 2.900 trabajadores, aunque se calcula que la decisión afectará a un total de 33.000. Mitsubishi se marchó en 2008; Ford lo hará en 2016; y, de momento, solo se queda Toyota.

“Hagamos los números que hágamos, la construcción y ensamblaje de coches en este país no es viable a largo plazo”, justificó el director general de Holden, Mike Devereux. “No es un secreto que asistimos a una gran transformación en el mercado automovolístico de este país pero también de la economía australiana en su conjunto”.

Por este mismo motivo, el japonés Toyota se haya ahora bajo presión y podría irse a su vez en un futuro próximo. El motivo es una divisa local demasiado fuerte para las exportaciones, unos costes de producción elevados y un mercado doméstico demasiado modesto. En todo el país, hay dos cientas mil personas que dependen de este sector.