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Japón se arma hasta los dientes ante la amenaza de China y de Corea del Norte

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Japón se arma hasta los dientes ante la amenaza de China y de Corea del Norte

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Cambio drástico en la estrategia de defensa del Gobierno japonés de Shinzo Abe para responder a las crecientes amenazas de China y Corea del Norte.

La operación es de tal envergadura que pretende reformar la Constitución pacifista nipona, aprobada después de la Segunda Guerra Mundial, para redefinir el papel de las llamadas Fuerzas de Autodefensa de Japón.

Durante los próximos cinco años el presupuesto de Defensa aumentará un 5% hasta alcanzar los 174.000 millones de euros. La lista de compras es amplia. 52 vehículos anfibios, cinco submarinos, tres drones de vigilancia, 17 aviones de despegue vertical, 28 cazas furtivos F-35, y dos destructores equipados con el sistema antimisiles Aegis.

El debate está abierto y el primer ministro, el conservador Shinzo Abe, habla del pacifismo positivo y proactivo como estrategia, de una política de seguridad más transparente a la vista tanto de los propios japoneses como de sus vecinos: “A través de la cooperación internacional y de nuestra política proactiva de paz continuaremos con nuestros esfuerzos para hacer incluso una mayor contribución a la paz y a la estabilidad global”.

Entre el material militar que Tokio va a comparar, hay 17 aeronaves de despegue vertical del tipo Osprey MV-22, destinadas a la defensa de las posesiones marítimas niponas más lejanas.

Japón considera que los peligros no vienen tanto del norte, como en los tiempos de la Guerra Fría con la extinta Unión Soviética, sino de China y de una Corea del Norte nuclearizada.

No en vano, en marzo Pekín aumentó su presupuesto de Defensa más de un 10% anual, hasta los 86.000 millones de euros. Bastante más que los 35.000 millones de euros al año aprobados por Tokio.

Desde hace un año, su disputa por el archipiélago de las islas Senkaku —llamadas Diaoyu en chino— ha tensado al máximo las relaciones entre ambos países. Además el 22 de noviembre, Pekín echó más leña al fuego fijando una zona aérea de identificación en el mar de China Oriental que incluye el territorio de la discordia.