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Reclutan mendigos en Japón para limpiar la central nuclear de Fukushima

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Reclutan mendigos en Japón para limpiar la central nuclear de Fukushima

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En Tokio, Sendai y otras ciudades japonesas miles de mendigos viven en la calle en plena miseria. En ese ambiente algunas empresas subcontratadas por el Gobierno japonés reclutan a mendigos para limpiar la zona del desastre de la central nuclear de Fukushima.

Para acercarse a la zona en la que hay alta radiación de, no solo uranio, sino también plutonio, les ofrecen algo más de 70 euros al día, pero les descuentan los gastos y a final de mes apenas les queda nada.

Un sin techo, Shizuya Nishiyama, lo explica: “Somos un blanco fácil para los reclutadores. Estamos aquí con todas nuestras maletas, dando vueltas todo el día a la estación y somos fáciles de detectar. Así que nos dicen: ¿Buscas trabajo ¿Tienes hambre? Y si no hemos comido nada, entonces se ofrecen para encontrarmos un trabajo”.

El fracaso en el que se saldó el experimento nuclear de las empresas eléctricas japonesas tiene ahora un final más allá de cualquier previsión.
La oferta de un trabajo con peligro de muerte para personas sin información, y en muchos casos con las facultades mentales perturbadas después de años sin cuidados en las calles, ha llamado la atención de organizaciones cívicas que denuncian una nueva esclavitud nuclear

El pastor baptista y líder en Sendai de un grupo de acción cívica en apoyo de los sin techo explica: “No les dan ningún tipo de información sobre los peligros que les esperan. Muchos mendigos aceptan la oferta. No saben que les quitan del sueldo automáticamente gastos de alojamiento y comida. Resultado: a final de mes no cobran nada”.

Varias ONG contra la pobreza han alertado contra estas prácticas. Advierten de la falta de control de las empresas que intervienen en las labores de descontaminación del reactor. La opacidad es completa.
La Yakuza, mafia nipona, se habría infiltrado entre las subcontratas con la permisividad institucional. Alguna de estas empresas estarían subcontratadas por el propio Estado nipón.