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Ucrania: crónica de una batalla urbana

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Ucrania: crónica de una batalla urbana

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La movilización contra el presidente Yanukovich se fragua en los escaños del Parlamento en Kiev. El pasado 21 de noviembre, la oposición proeuropea se levanta y denuncia una grave traición: el poder acaba de suspender la firma de un Acuerdo de Asociación con la UE.

Al día siguiente, el primer ministro, Mykola Azarov, intenta justificar este giro aludiendo a las obligaciones financieras que el FMI quiere imponer a Ucrania.

Mykola Azarov. Primer ministro ucraniano:
“La decisión de suspender la firma responde únicamente a razones económicas, y es una decisión táctica. No cambia de ninguna manera la estrategia de integración a la UE.”

El 24 de noviembre, una enorme multitud se manifiesta en un lugar emblemático de la Revolución Naranja de 2004: la plaza de la Independencia, bautizada Maidan.
Alentada por la importante movilización, rápidamente, la oposición pide la salida del Gobierno.

Arseniy Yatsenyuk. Del partido opositor Batkivshchyna:
“La gente pide justicia, como primer paso urgimos a la dimisión del Gobierno de Ucrania y reclamamos la convocatoria inmediata de elecciones”

Pero las exigencias caen en saco roto, y el pulso se instala. Un grupo de manifestantes nacionalistas derriban la única estatua de Lenin que quedaba en Kiev.

Entre tanto, el presidente Yanukovic intenta apaciguar los ánimos firmando con Rusia la compra de deuda por 11 mil millones de euros. Pero en vez de calmar las protestas, las inflama aún más.

Sobre todo porque en el Parlamento, la mayoría impone leyes reforzando las sanciones contra los manifestantes ante una oposición impotente.
Tanto en Maidan, como en otros lugares de Ucrania, las posiciones se radicalizan. Enfrentamientos cada vez más violentos estallan entre policías y manifestantes que escapan al control de los líderes políticos.