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Muerte, pillaje y venganza en Bangui

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Muerte, pillaje y venganza en Bangui

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Ni el despliegue de tropas extranjeras ni la dimisión del presidente pro-Séléka Michel Djotodia han logrado frenar la violencia en la República Centroafricana.

Los choques entre cristianos y musulmanes han dejado más de 70 muertos en Boda, a un centenar de kilómetros al oeste de Bangui, la capital.

“Estoy amargado. Estamos crispados. No tenemos paz. Hemos perdido nuestras casas. A los nuestros. Queremos la paz”, dice un vecino.

En Bangui, desde que las tropas internacionales expulsaron a los milicianos musulmanes Séléka, la semana pasada, se suceden los pillajes en los barrios mayoritariamente musulmanes, como el de Miskine. Innumerables casas han sido saqueadas y quemadas en los últimos días, en ataques apoyados por las milicias cristianas ‘antibalaka’.

“Ves como vivimos los centroafricanos… como vivo yo. He robado esta pieza de climatizador para venderla, a entre 700 y 1.000 francos (alrededor de un euro), para poder vivir con mi hijo”, dice un saqueador.

Unos 1.600 soldados franceses y unos 5.000 de la fuerza africana intentan restablecer el orden en un país en el que la violencia sectaria ha dejado en unos meses centenares de muertos. Un millón de centroafricanos, un cuarto de la población, se han visto obligados a abandonar sus hogares.