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Bosnia: las raíces de la revuelta

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Bosnia: las raíces de la revuelta

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Tuzla, antiguo pulmón industrial de Bosnia, es hoy un terreno baldío gangrenado por el paro.
La quiebra de Dita, un fabricante de detergente, ha sido la gota que ha colmado el vaso.

Damir Arsenijevic. Profesor de la Universidad de Tuzla:
“La gente de Tuzla se ha dicho finalmente: estamos hartos del nepotismo, de la corrupción y de la falta de profesionalidad del Gobierno. En los últimos 20 años, se ha negado a escuchar y a entender el malestar del pueblo”.

Un Gobierno tan paralizado por su descentralización que ha sido incapaz de acompañar la transición hacia el capitalismo. Las privatizaciones de fábricas se han saldado con quiebras. Hoy, prácticamente uno de cada dos bosnios está en el paro.

Hay que remontarse a la guerra intercomunitaria de Bosnia para entender la ultra descentralización de la República de Bosnia Herzegovina.

En 1995, para reconciliar a las partes enfrentadas, los Acuerdos de Dayton impusieron complejas y costosas instituciones para que bosnios, serbios y croatas estuvieran representados de manera equitativa.

Así, Bosnia se compone de dos entidades: la federación de Bosnia Herzegovina, croato bosnia y la República Srpska, la republica serbia de Bosnia.

Cada una está subdividida en cantones y regiones. Los cantones gozan de una gran autonomía y tienen su propio gobierno. Un verdadero laberinto administrativo minado por el clientelismo y la corrupción que ahuyenta a los inversores extranjeros.

Las dos entidades tienen en común una presidencia colegiada tripartita, un Gobierno central y un Parlamento bicameral. Todas las decisiones requieren el acuerdo de los dirigentes de las tres comunidades, de ahí las incesantes crisis y el perpétuo bloqueo de las instituciones centrales.

Los manifestantes denuncian hoy que el sistema ha tocado fondo y exigen una reforma institucional y un Gobierno de tecnócratas.

Reformas que los europeos plantean igualmente desde 2009, como condición previa a una eventual adhesión de Bosnia a la Unión Europea.

Como por ahora el movimiento de protesta trasciende las divisiones étnicas, Bruselas ha pedido a las autoridades Bosnias que escuchen las reivindicaciones de los manifestantes antes de que la situación degenere de nuevo en conflicto intercomunitario.