Última hora

Última hora

Los dramas humanos tras los tifones en el Anillo de Fuego del Pacífico

Leyendo ahora:

Los dramas humanos tras los tifones en el Anillo de Fuego del Pacífico

Tamaño de texto Aa Aa

El mundo fue testigo de como el súper tifón Haiyan atravesó Filipinas en noviembre del año pasado.

Pero otras tormentas no tan fuertes y más localizadas continúan matando, causando caos y destrucción a su paso. Su intensidad y regularidad va en aumento.

Agoton provocó estragos en Butuan, en la isla de Mindanao, a mediados de enero. Los afectados cuentan lo que vivieron.

“Intenté trepar por la ventana, pero ya tenía el agua hasta el cuello… Tuve que nadar hasta el techo y lo rompí para poder respirar”, narra un hombre.

“Hemos rezado mucho a Dios”, explica una mujer. Le decíamos, ‘Por favor Dios, para. No podemos aguantarlo más, tenemos niños’”.

“Esta inundación es la mayor que ha sufrido la ciudad. Esta escuela ha sido la más dañada de toda la ciudad. Por eso toda la gente estaba sorprendida, todo el mundo ha sido víctima de esta inundación”, explica un habitante de Butuan.

El tifón Haiyan obligó a 20.000 supervivientes a huir de Taclobán y de las provincias centrales de la isla. Su destino fue la capital del país, Manila.

Muchos necesitan ayuda para volver a sus hogares, pero temen lo que les espera.

“Mi marido empezó a limpiar el camino que llevaba a nuestra casa y pisó un clavo. Él no sabía que era diabético. Sangraba… Ésta es su foto. No quería que le amputaran el pie, quería estar entero y murió”, cuenta emocionada una mujer.

Un hombre cuenta su tragedia:

“Mi mujer vino hacia mí, histérica. “Gadoon, han atacado a tu hijo en Manila”. Mi hijo mayor, que estaba cuidando de sus hermanos, fue apuñalado y murió. Tuve que venir aquí a pedir dinero para poder volver a casa y ahora su hermano ha muerto. En Taclobán tengo un refugio hecho con chatarra que recogí tras el tifón”.

Muchos están desesperados. Una filipina quiere llevar a su familia de vuelta a casa, pero son muchos y no saben lo que encontrarán a su llegada:

“No sé qué hacer ahora, por eso pido ayuda. En Taclobán no tenemos casa, no tenemos nada. No sé dónde están mis familiares. Por eso estoy aquí; ofrecen asistencia y ayuda para el transporte. Se hacen cargo del viaje de vuelta, necesito ir y ver cómo están las cosas. No podemos ir todos a Taclobán porque vamos con seis niños y no tenemos casa”.

Chris Cummins, Euronews: “Cuando el tifón Agaton ganó intensidad la familia Mohepos, que vivía en esta construcción, se negó a ir al centro de evacuación. Querían quedarse y proteger su propiedad, así que montaron una tienda a un lado de la carretera. Su historia es la de una tragedia”.

La cuenta el padre de familia:

“Usé la cámara de aire de una rueda para cruzar por el agua. No sabía que mi hijo me seguía nadando. Cuando volví pregunté a mi mujer, “dónde está Jojo”. Ella me dijo: “¿Qué quieres decir? Le vi fuera con el agua hasta la cintura”. Volví a buscarle… sabía que se había ahogado. Algunos chicos nos ayudaron a buscarle, le encontraron debajo de un puente hinchado, boca arriba, muerto”.

Chris Cummins, Euronews: “Muchas comunidades vulnerables viven junto al río Agusan y esto causa problemas a las autoridades. El alcalde de Butuan es Ferdinand Amante”.

“Cerca de 6.000 familias viven junto al río, en zonas consideradas de peligro por estar en riesgo constante de inundación. Durante muchos cientos de años el río Agusan fue fuente y medio de vida para nuestros antepasados, pero ahora se ha convertido en una fuente de problemas. Tuvimos que evacuar a 20.000 familias, cerca de 101.000 personas. Intentamos mantenernos con nuestros medios, pero la carretera es peligrosa y muy larga. Me enorgullezco de poder decir que los butuanenses, como en general los filipinos, somos gente muy fuerte”.

La fortaleza es una cosa, pero una política gubernamental más práctica a la hora de prever estos desastres sería de más ayuda a estas comunidades tan vulnerables.

Internal Displacement Monitoring Centre
Norwegian Refugee Council