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Iconos revolucionarios en la era de las redes sociales

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Iconos revolucionarios en la era de las redes sociales

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“Me estoy muriendo” dice el mensaje que posteó la enfermera Olesya Zhukovskaya en su cuenta de Twitter con una mano, mientras con la otra presionaba la herida de su cuello para evitar desangrarse. Su experiencia como enfermera voluntaria en el caos de Euromaidan le salvó la vida.

El jueves 20 de febrero a eso de las 11 de la mañana hora local una bala hirió en el cuello a esta joven de 21 años. En la red social del pájaro azul circulan imágenes de Olesya con su uniforme de enfermera y el cuello ensangrentado. Según testimonios fue disparada por uno de los francotiradores que se han podido ver en las calles del centro de Kiev.

Su tuit dió la vuelta al mundo en cuestión de minutos. Así como su imagen sonriente antes de ser disparada.

Afortunadamente Olesya fue intervenida con rapidez y este viernes publicaba una nueva actualización en la que explicaba que estaba viva en el hospital dando las gracias a todos los que la habían apoyado y rezado por ella.

A miles de kilómetros de Kiev, en Venezuela, donde también tiene lugar un sangriento pulso político, Génesis Carmona fallecía el 19 de febrero a consecuencia de la herida de bala sufrida el día anterior.

Una bala que le alcanzó en la cabeza cuando se manifestaba contra el Gobierno del presidente Nicolás Maduro en Valencia, la tercera ciudad venezolana.

Los tuits con imágenes de la joven estudiante de turismo siendo rescatada así como imágenes de sus trabajos como modelo (fue Miss Turismo 2013) también dieron la vuelta al mundo a los pocos minutos de su fallecimiento.

En España, el 14 de noviembre de 2013 la imagen de Ester Quintana, la mujer que perdió un ojo por un pelotazo de goma disparado por la policía también se propagó a la velocidad de la fibra óptica generando una ola de indignación contra el uso de este material antidisturbios.

En la galería de jóvenes hérores de las revoluciones contemporáneas también figura Neda Agha-Soktan. El 20 de junio de 2009 la joven de 26 años fue disparada a bocajarro un un Basiji, una milicia de la Revolución Islámica iraní. La bala le alcanzó en el pecho.

Neda murió en los brazos de su profesor de música. Las últimas palabras de la joven fueron “estoy ardiendo, estoy ardiendo”.

Las dramáticas imágenes filmadas por viandantes también se propagaron de forma viral por todo el mundo multiplicando las reacciones de indignación contra la represión llevada a cabo por el régimen tras las elecciones.

El fenómeno de los mártires es tan antiguo como la Historia humana, pero sin duda las víctimas de las revoluciones y luchas políticas y sociales nunca se habían convertido en héroes globales con tanta rapidez.