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Timoshenko: del gobierno a prisión

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Timoshenko: del gobierno a prisión

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El once de octubre de 2011, Yulia Timoshenko conoce su veredicto. La dama de hierro ucraniana es condenada a 7 años de prisión.

La movilización de sus partidarios y el rechazo de los vecinos occidentales de Ucrania no cambian nada. Tampoco sus denuncias continuas contra una justicia corrupta.

“Creo que la condena pronunciada hoy por el presidente Yanukovich”, decía, “dará más elementos a los ucranianos para comprender mejor que la dictadura y el régimen no existen de forma separada. Hay que eliminarlos”.

Imputada en mayo y con el proceso de instruccion abierto en junio, la dama de la revolución naranja critica lo que denomina “metodos soviéticos del presidente Yanukovich para eliminar a sus adversarios políticos”.

En las elecciones presidenciales de 2010, su ex compañero de la revolución, Víctor Yushenko, fracasa estrepitosamente y es ella la que llega a la segunda ronda, en la que se enfrenta directamente a Yanukovich.

Derrotada, denuncia un fraude electoral y se opone a abandonar su puesto de primera ministra hasta que una moción de censura le destituye y se convierte en líder de la oposición.

Después, es acusada de abuso de poder por firmar un acuerdo gasístico con Rusia, juzgado por el gobierno ucraniano como perjudicial para el país. La firma, que tuvo lugar en 2009, había puesto fin a meses de cirisis entre Moscú y Kiev.

Sin embargo, se estimó que había actuado sin autorización del gobierno y que hizo perder 150 millones de euros a la empresa ucraniana Naftogaz. Culpable o no, el veredicto divide a la población.

Sus defensores no la exculpan, pero sí consideran la sentencia excesiva y las motivaciones, básicamente políticas, Además denuncian las condiciones de su encarcelamiento.

Con dolencias en la espalda, en 2012 es trasladada a un hospital y después devuelta a su celda con unas marcas que alimentan las sospechas de maltrato.

Todo sucede en la prisión de mujeres de Katchanivska, en la que se declaró en huelga de hambre hasta ser transferida a un hospital para ser tratada por un médico alemán. Desde entonces ha estado recluida en una clínica de Járkov.