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La operación francesa en la República Centroafricana se empantana

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La operación francesa en la República Centroafricana se empantana

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Tras varios meses de caos en la Repúlica Centroafricana, el pasado cinco de diciembre, invocando una situación de “pregenocidio”, Francia toma la iniciativa de enviar tropas al país. El presidente François Hollande asegura entonces que será una operación rápida:

François Hollande. Presidente de Francia:
“Una operación que será rápida, una operación que será eficaz, pero que se desarrollará conjuntamente con los africanos hasta que logren su objetivo: inutilizar las armas de los grupos que las tienen, recuperar la estabilidad y permitir, cuando llegue el momento, la celebración de elecciones libres y pluralistas en el país”.

Pero una vez más, la situación se empanta. París envía a 1.600 soldados para apoyar a los 5.700 efectivos de la fuerza africana, la MISCA. El problema es que para sacar al país de la crisis, los analistas calculan que se necesitarían 10.000 hombres en el terreno.

Aunque la situación ha mejorado en Bangui, la capital, en el resto del país reina el terror y la población esta dividida entre el deseo de que las tropas francesas se queden y las críticas contra la “operación Sangaris”:

“Francia decidió llevar a cabo esta misión en La República Centroafricana, pero la verdad es que no los vemos, no notamos que estén en el terreno. La seguridad sigue sin ser restablecida en el conjunto del país”.

Prueba de lo incontrolable de la situación, este discurso sobre la seguridad el pasado cinco de febrero pronunciado por la presidenta, elegida pocos días antes por el Parlamento, y este incidente ese mismo día inmediatamente después en el mismo escenario: la multitud lincha y mata a un hombre sospechosos de ser rebelde.

En pocos meses, la situación ha dado un vuelco. En el poder desde marzo de 2013, los rebeldes de Seleka, mayoritariamente musulmanes, han sembrado el terror en el país.
Apeados del poder, ahora son, junto con la población musulmana, blanco de los ataques de las milicias cristianas de autodefensa que se formaron para hacerles frente.

Una situación que ha provocado el desplazamiento de un millón de personas en un país con un total de cuatro millones seiscientos mil habitantes.

En Bangui, 400 000 personas viven en campamentos, como los instalados en el aeropuerto.
Otras tantas han huído a los bosques donde carecen de todo.

Según Médicos Sin Fronteras, una de las pocas organizaciones humanitarias presentes en algunas zonas, las principales necesidades son necesidades básicas, como el acceso al agua potable, a los alimentos y a las medicinas.