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El viaje espacial de Gaultier en París

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El viaje espacial de Gaultier en París

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La coreógrafa española Blanca Li fue la encargada de abrir el desfile de Jean Paul Gaultier en la Semana de la Moda de París.

El espectáculo fue concebido como si de un viaje espacial se tratase. El lugar elegido para el desfile fue la sede del Patido Comunista Francés, obra del arquitecto Oscar Niemeyer.

Cremalleras, monos, materiales acolchados, cazadoras ajustadas con un cinturón y cuadros escoceses. Estas fueron algunas de las propuestas de prêt-à-porter del modisto francés para la próxima temporada de otoño-invierno.

“Ha sido como gente que viajaba a Venus. Me inspiré en la película “Gravity” y también en la gente que quiere visitar otros planetas, viajar en el espacio. Todo esto ha hecho que la colección sea algo fantástico”, aseguraba Gaultier tras el desfile.

La pasarela se convirtió en una verdadera carretera para acoger el desfile del dúo de diseñadores holandeses Viktor&Rolf.

Vestidos holgados y asimétricos, formas longitudinales… la colección de Viktor&Rolf fue tan urbana que se impregnó, en su mayoría, de tonalidades asfalto.

Pero la Semana de la Moda de París también es un buen lugar para conocer a nuevos diseñadores, como el francés Christophe Guillarmé que presentó su colección femenina para los próximos otoño e invierno en un club de la capital francesa.

Guillarmé aseguró haberse inspirado para diseñar sus propuestas en los años 60 y 70 del siglo pasado.

“Esta vez me he inspirado en el arte óptico, el “Op Art” y por ello tenía ganas de trabajar el lado más gráfico de la colección aunque siga utilizando siempre algunos de mis elementos favoritos, es una colección bastante cargada, fuerte, con muchos colores pero, es cierto, tenía ganas trabajar los volúmenes y el grafismo”, explica Guillarmé.

“En este vestido, por ejemplo, nos muestra Guillarmé, el espíritu es más geométrico, tiene algo de los años 70 pero también un cierto aire a “Barbarella”, podemos imaginarnos su lado años 70”.

Para su nueva colección de otoño-invierno, la diseñadora británica Vivienne Westwood se inspiró en la tribu peruana Asháninka y en el trabajo del diseñador británico Charles Worth. Charles Worth que vivió en el siglo XIX, es considerado hoy como el padre de la alta costura: fue el primero en firmar sus diseños y presentaba además cada año una nueva colección, algo que no se había hecho hasta el momento.

“Tienen esa mezcla entre joyas y el espíritu del bosque. Esa gente ha luchado tanto para defender sus bosques que la colección tiene algo de militar, sobre todo con el color verde oscuro”, asegura Westwood.

Pero eso sí, el vestido de novia que presentó Westwood al final del desfile fue, una vez más, blanco.