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Fukushima: los que se quedaron

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Fukushima: los que se quedaron

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“Nos encontramos en Koikenaganuma, una complejo temporal que alberga a las familias que perdieron sus casas en los alrededores de Fukushima tras el tsunami. La central nuclear se encuentra solo a 36 kilómetros. Aquí sobreviven gentes sencillas, comerciantes, ganaderos, desde que, un día de 2011, todo cambió.”

Mujer:
“Perdimos nuestras casas y el hospital en el que trabajaba tuvo que cerrar. Todo el mundo tenía miedo por el futuro. Aún estoy pagando el crédito que pedí para una casa en la que ya no vivo, me facilitaron una extensión de la hipoteca pero, aún no puedo vivir en mi casa.”

Mujer:
“Nos dijeron que podríamos recuperar nuestros hogares en abril de 2016, pero las tareas de limpieza no avanzan. Yo no tengo culpa de nada, a causa del accidente nuclear ahora me encuentro como en prisión, bajo arresto. No somos libres, esto es una prisión y todo por causa de la central nuclear.”

Chris Cummins:
“Las consecuencias sanitarias del desastre de Fukushima no están aún muy claras, pero aquí en Minamisoma, a 23 kilómetros de la planta, el cirujano Tomoyoshi Oikawa tiene una idea sobre el tema.”

Doctor Tomoyoshi Oikawa:

“El principal problema es el cambio que ha sufrido la población. La mayoría que retornó tras la evacuación son personas mayores, muy pocos jóvenes regresaron. Si esto continúa así, la ciudad morirá. Todo el mundo cree que aquí la contaminación es muy alta. Nuestras investigaciones muestran que es una zona segura, la gente no quiere volver a causa de los rumores.

Cuando ocurrió la explosión la contaminación era muy alta. Analicé las consecuencias en mi propio cuerpo, al cabo de seis meses, la contaminación se redujo y, hoy, es minúscula.

Hay contaminación crónica en la cadena alimenticia, si la analizaran. Lo que sí es preocupante es el daño psicológico debido a esta etapa transitoria.

Los ataques cerebrales han aumentado y no por causa de la radiación sino por el estrés.”

Hidekiyo Tachiya, alcalde de Soma:

“La ley sobre el desastre nos obliga a dar cobijo a las víctimas, es la ley. El día a día es responsabilidad de cada una de ellas pese a que sus hogares han sido destruidos, pero somos conscientes de que tenemos la responsabilidad moral de ayudar a estas gentes.”

Chris Cummins: “La radiación es invisible para el ojo humano pero un simple test revela su presencia, con un contador geiger de bolsillo como éste. La compañía eléctrica de Tokyo celebra conferencias periódicas y actualiza su página web cada minuto. Pero ¿qué es, realmente, lo que está pasando dentro de la central? Un empleado de Tepco ha aceptado hablar con nosotros conservando su anonimato.”

“Tepco ha perdido toda credibilidad para la población japonesa. Ha estado ocultando el verdadero grado de la contaminación de las aguas subterráneas. Solo admite los grandes problemas pero silencia las filtraciones de agua contaminada alrededor de la planta. Las tareas de limpieza están lejos de acabar, aún quedan muchos desechos radiactivos. Tepco ha admitido que estas tareas llevarán 40 años. Yo creo que más. Los humanos somos estúpidos, siempre cometemos errores. No deberíamos utilizar tecnología tan peligrosa, deberíamos abandonar la energía nuclear.”

300.000 personas fueron evacuadas del área de Fukushima tras el desastre. Según el gobierno japonés, cerca de 138.000 residentes permanecen en refugios temporales.

Kiichi Matsumoto, concejar del Ayuntamiento lde de Naraha:

“El gobierno decretó un radio de evacuación de 3 kilómetros la noche del 11 de marzo, ya habíamos visto lo que pasaba por televisión. Recibimos una llamada de Tepco por la mañana del día siguiente en el que admitía que algo peligroso ocurría en la central nuclear. Pensamos que habría una explosión de hidrógeno tarde o temprano. Hoy sabemos que la explosión ya había tenido lugar cuando nos llamaron. Tepco no sabía realmente lo que estaba pasando. Supimos que teníamos que evacuar a la gente. Contactamos a las autoridades y comenzamos a evacuar a la gente.”

Granjero:
“Supe que no podía quedarme, pero mucha gente que fue evacuada dejó a sus perros atados pensando que volvería. Cuando los ví, sin agua ni comida, quise ayudarles. Todo comenzó así y no creía que esta situación continuara… ya han pasado tres años, la situación no ha cambiado. Pensaba que las centrales nucleares japonesas eran seguras al 100%. Estados Unidos, Chernobyl y Japón han sufrido accidentes nucleares. Tras la explosión ya nadie confía. Tepco y el gobierno no saben cómo actuar. Y el mundo todavía quiere energía nuclear .. es ridículo. El próximo accidente nuclear ocurrirá en Europa. Es imposible deshacerse de todas las consecuencias del desastre nuclear. Tepco mintió desde el principio. Hay que dejar de utilizar la energía nuclear en Japón. Tepco es un antro de perdición.”

Norwegian Refugee Council