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Educación en la cárcel ¿Merece la pena?

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Educación en la cárcel ¿Merece la pena?

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Según un informe de la Corporación RAND educar a los presos puede reducir su reincidencia en torno al 43%.

En México, la corrupción y la falta de recursos revelan un aumento de la violencia en su sistema penitenciario, aunque el deporte puede mejorar esta situación. Por primera vez, un equipo de fútbol americano integrado por jóvenes convictos sobre los que pesan condenas por homicidio y robo, obtienen permiso para salir de las instalaciones. Después de una buena temporada, el equipo conocido como las “Panteras, juega el último partido de la liga de fútbol americano de la Ciudad de México” y consigue la victoria.

“La disciplina que el fútbol americano ejerce como deporte, como terapia, les ha servido de mucho. Porque han cambiado. Ya no son tan agresivos ni se pelean tanto, hay más tolerancia, más respeto por los demás “, explica Abel Granados, entrenador de las Panteras.

México inició en 2005 un conjunto de reformas dentro de su sistema penitenciario, entre las que se incluye un programa especializado de reinserción de menores. Antes de que se iniciara este programa, los menores recibían el mismo trato que los presos adultos. La violencia era diaria, y la posibilidad de un motín, un hecho. Pero ahora, han transcurrido cinco años sin graves disturbios o planes de fuga. Y todo gracias a un cambio de mentalidad: la educación, no el castigo , es el nuevo lema de este centro.

“Estos centros se caracterizaban por ser muy violentos. Muchos chicos tenían en su imaginario la fuga. En la actualidad, el chico se centra aquí más en las áreas de oportunidad disponible y desarrollar sus actividades”, manifiesta Jorge Guillermo Apaez , director de la Comunidad de Tratamiento Especializado para Adolescentes de San Fernando.

Enseñanza para adultos en la cárcel

Ofrecer a los reclusos la oportunidad de liberarse de las estrictas normas penitenciarias ¿Podría ser una forma de rehabilitación?. Otra forma es brindarles la opción de completar su educación y prepararles para la vida después de la cárcel.

La prisión de Korydallos en Atenas es la más grande de Grecia, y también la más superpoblada. De los 2.500 reclusos, cerca de 70 tienen el privilegio de acudir a la escuela para adultos que se imparte en el módulo de hombres desde el año 2005. El director de la escuela, Yiorgos Zouganelis imparte sus clases desde sus comienzos. Para él, la escuela da a los internos la oportunidad de llevar una vida normal y servir a la sociedad con un nuevo estado de ánimo:“Las condiciones ( en la cárcel ) no son las mejores, pero cuando los internos llegan a la escuela, empiezan a entusiasmarse y el mensaje que recogen es: nunca más la cárcel.”

Profesor en la cárcel

Aude Simeón ha pasado 15 años enseñando entre rejas – e incluso escribió un libro sobre el tema, llamado “profesor en la cárcel” (Original: “Prof chez les taulards”, ndlr): “Es un largo corredor. Lo he contado varias veces, tengro que atravesar más de 20 puertas antes de llegar a mi clase, y pasar un control de seguridad al final. Lo que está bien porque al menos es un contacto humano. Tambien te graba un cámara, mucho menos humano. Es la norma en las cárceles hoy en dia . Al final llego a mi clase, donde generalmente ya me esperan los estudiantes..”

El estudio les da una oportunidad para expresarse de una manera diferente, añade Aude, aunque el éxito académico en la cárcel es poco frecuente. A veces hay buenas noticias, dice, “El año pasado, por ejemplo uno de sus exalumnos consiguió un trabajo en una biblioteca de medios”. Es la prueba de que se puede construir un nuevo futuro tras las rejas.

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