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La lucha contra el tráfico de material radiactivo, objetivo clave de la cumbre de seguridad nuclear

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La lucha contra el tráfico de material radiactivo, objetivo clave de la cumbre de seguridad nuclear

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La seguridad nuclear pasa también por la lucha contra el tráfico de material radiactivo que podría utilizarse con fines terroristas.

Esta detención en 2010 en Moldavia es la prueba de ello: la incautación de 1,8 kilos de uranio radiactivo 238, cuyo valor en el mercado fue valorado en 9 millones de euros, ha impedido que sirva para fabricar lo que los expertos llaman una bomba sucia: explosivos convencionales con material radiactivo.

En 2013 la agencia de la ONU para la energía atómica registró 140 incidentes de este tipo, los más graves tuvieron lugar en Rusia.

Rob de Wijk. Director de Security Delta La Haya:
“La mayoría de los materiales nucleares proceden de Rusia, y esto tiene una explicación muy simple, porque Rusia, la ex Unión Soviética, pasó por una revolución y el problema de las revoluciones es que se pierde el control de los arsenales, y también se pierde el control sobre los residuos nucleares. “

Uno de los objetivos es por tanto convencer a los países de desembarazarse de sus reservas de plutonio y de uranio altamente enriquecido, que pueden ser utilizados para fabricar bombas atómicas.

Treinta países tienen al menos un kilo de Uranio altamente enriquecido según

El Grupo Internacional sobre Material Fisionable. En total, esas reservas se elevan a 1.390 toneladas repartidas principalmente entre Rusia, Estados Unidos, Francia, Reino Unido, China, Pakistán, India e Israel.
Corea del Norte no tiene.

Las reservas globales de uranio no civil suman 234 toneladas. Encabezan la lista Rusia, Estados Unidos, Francia e India. Corea del Norte participa con 0,03 toneladas.

En definitiva, hay 30 países que tienen al menos 1 kilo de uranio altamente enriquecido de origen civil, que serviría también para fabricar bombas sucias. Se trata por tanto de un triple objetivo: reducir las reservas de materiales nucleares y la producción, pero también de reforzar la seguridad nuclear. Porque prácticamente en todo el planeta el número de centrales nucleares está aumentando.