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Manuel Valls, un primer ministro popular, ambicioso y sin complejos

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Manuel Valls, un primer ministro popular, ambicioso y sin complejos

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Manuel Valls es el ala derecha de la izquierda. Ambicioso, mediático y sin pelos en la lengua, el flamante primer ministro francés goza de mayor popularidad que su propio jefe, el presidente Hollande.

Entre las medidas tomadas en sus dos años como ministro del interior, la prohibición del velo integral en público, la mano dura para luchar contra la violencia en puntos calientes del país, o la expulsión expeditiva de gitanos rumanos.

“Porque muchos de ellos no quieren trabajar… – periodista: ¿les devolvemos a su país?
Deben regresar a su país
Periodista: Usted les reenvía a su país, digámoslo claramente…
Por supuesto”.

Fraguó su popularidad como alcalde de Evry, un suburbio conflictivo de París.
Hollande confía en sus dotes comunicativas para hacer comprender a los votantes algunas de sus próximas medidas económicas.

“Parece convicente. Cree en sus propuestas, en una Francia quizás un poco más justa, de la que tenemos necesidad ahora. Encarna valores verdaderos. En todo caso, es una esperanza”, apunta esta mujer.

Nacido en Barcelona hace 51 años, hijo del pintor catalán Xavier Valls, Manuel Valls emigró de adolescente a Francia. A los veinte años obtuvo la nacionalidad francesa. Es licenciado en Historia, fan del Barça – su tío abuelo compuso el himno del club – y amante de las corridas de toros.