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La I Guerra Mundial ¿celebración de una victoria o conmemoración de una tragedia?

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La I Guerra Mundial ¿celebración de una victoria o conmemoración de una tragedia?

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Estas adolescentes británicas caminan sobre las huellas que sus bisabuelos dejaron hace un siglo.

Mick es el encargado de explicar a las chicas qué ocurrió aquí durante la Batalla del Somme, el 1 de julio de 1916, cuando murieron unos 20.000 soldados británicos en cuestión de horas.

Las jóvenes de la escuela Westonbirt, del condado de Gloucestershire, volverán a casa tras visitar en Francia los campos de batalla de la Primera Guerra Mundial. Algo que millones de soldados de la generación de sus bisabuelos no pudieron hacer jamás.

Antes de convertirse en guía, Mick sirvió como soldado: en Irlanda del Norte, primero, y más tarde en Sarajevo. Ahora quiere explicar la Gran Guerra a las nuevas generaciones. Sin embargo ¿debería conmemorarse la tragedia o celebrarse la victoria?

“Es demasiado fácil sentirse como un macho, pensar que fue algo glorioso, pensar que fue un triunfo, sin que haya que preocuparse de nada más. Pero esto no es Historia Antigua. ¿Podría volver a suceder? Supongo que sí, que podría”, explica Mick Biegel.

¿Celebración o conmemoración? La pregunta suscita un agrio debate en el Reino Unido.

En Cambridge, nos encontramos con el profesor Richard J. Evans del Wolfson College, un historiador británico de referencia. A pocos días para las elecciones europeas, algunos políticos hacen gala de un patriotismo exacerbado, alerta Evans. En su opinión la Primera Guerra Mundial no puede definirse ni como una guerra justa ni como una lucha por la democracia, y los ciudadanos deberían tener cuidado con estos mensajes.

“El secretario británico de Educación, Michael Gove, ha dicho que es una disputa entre la derecha y la izquierda. Y los conservadores quieren una celebración patriotica de la victoria del Reino Unido en la Primera Guerra Mundial. Y ha acusado a algunos historiadores entre los que me encuentro de dinamitar la memoria de los valientes soldados que lucharon en el frente Occidental. Pero si uno observa la guerra desde un punto de vista más general, observa que se trata de una catástrofe. Y esto provoca un auge del fascismo, del racismo, del antisemitismo y tiende a popularizar los extremismos en Europa”, enfatiza Evans.

El argumento de los euroescépticos como Max Hastings es diferente. Antiguo corresponsal de guerra e historiador militar carga contra Londres y París “porque no dicen nada que pueda incomodar a Alemania” y señala al primer ministro Cameron: “porque hacer la rosca a Alemania no es forma de recordar a nuestros héroes de la Gran Guerra”.

“Sería un error dejar que el centenario pase símplemente como una conmemoración del horror de lo que ocurrió sin intentar explicar a las nuevas generaciones por qué sucedió” —argumenta Hastings— “ninguna nación merece ser responsabilizada de todo cuanto ocurrió en 1914 pero a mí me parece que Alemania tiene la mayor parte de la culpa. No en vano era el único país capaz de pararla. La única teoría de la Primera Guerra Mundial en la que creo es que me parece inaceptable decir que fue un accidente”.

Para Richard J. Evans, “los mandatarios europeos no fueron advertidos del peligro de la guerra en 1914. Nadie tenía nada claro para qué era la guerra. Todo se desencadenó por una simple cuestión del sistema alianzas”.

Volvamos con las alumnas del Westonbirt para saber cómo prepararon el viaje, ¿sólo para aprender unos cuantos hechos y
cifras? No, es mucho más, intentan profundizar en las ideas que tenían los emperadores, reyes y generales de la época. Simulan la toma de decisiones y descubren por sí mismas cómo la diplomacia llega a un punto muerto.

—“Empezamos dividiendo la clase en grupos. Nos repartimos los diversos países implicados, los Aliados por una parte, los alemanes por otra, y vemos qué fácil es empezar una guerra”.

—“Hay algo realmente angustioso. Realmente no sabíamos la magnitud, la cantidad de gente que murió y de alguna manera parece que no debió haber sucedido, que fue algo innecesario”.

—“No queremos que esto vuelva a ocurrir y deberíamos intentar ser todos más felices… intentar llevarnos mejor… incluso cuando parece lo más difícil”.

—“Mi abuelo estuvo en la Segunda Guerra Mundial y mi bisabuelo no me acuerdo de qué parte de la familia murió en esta batalla, era bueno venir aquí, es casi una forma de recordarle”.

—“Pienso que si los grupos más importantes de todos los parlamentos vinieran aquí a ver esto (campos de batalla y cementerios) podrían cambiar su punto de vista para no embarcarse en grandes guerras o que los conflictos no lleguen a estos extremos”.

Regresamos a Londres. ¿Qué lecciones podemos sacar del desastre de la Primera Guerra Mundial?

Nos recibe el almirante Alan West, el ex jefe de la Marina británica curtido en la Guerra de las Malvinas y en la Guerra de Irak. Además fue secretario de Estado de Seguridad en el último Gobierno laborista.

Le preguntamos ¿qué falló en 1914?: “La gente era favorable a embarcarse en la guerra pensando que tendría un impacto reducido, que sería rápida y esto es extremadamente peligroso. Una vez que uno entra en guerra, los políticos y la política pierden el control. Los políticos creen que pueden controlar una guerra, pero no, no pueden”.

En la National Portrait Gallery la exposición “La Gran Guerra en retratos”, presenta obras llegadas de toda Europa. En colaboración con una fundación independiente desarrolla un proyecto para que escolares de todo el país conozcan la Primera Guerra Mundial a través de las manifestaciones artísticas, como explica la portavoz del museo, Sylvia Ross: “No es un capítulo de la historia que no pueda suscitar su interés. Es algo que podría comentar con su vecino de al lado, con sus padres, incluso podría ser un recuerdo para sus abuelos, si viven, una conversación tomando una taza de té o cenando un domingo por la noche”.

Escolares llegados desde Escocia, Irlanda del Norte, País de Gales e Inglaterra se integran rápidamente en el proyecto.

Los más jóvenes investigan en la historia de su familia, y otros buscan en los archivos. Sus descubrimientos, a veces un diario, o una historia familiar transmitida de generación en generación, se transforman en obras de arte, como comentan estos alumnos del Avon Valley College.

—“Sacamos todos los diarios y cualquier otra cosa. Mirando los diarios vimos que uno tenía una postal, una postal que estaba junto al soldado fallecido… así que me centré en la magnitud del impacto de los mensajes de la familia y cómo la postal murió con el soldado”.

—“Yo me interesé por el racionamiento de alimentos, en las dificultades para comer en la guerra, porque sabía de la escasez, sus reservas fueron racionadas, cómo cada regimiento disponía de un cierto número de galletas, nada más que dos para cada uno para dos días”.

El Gobierno intentaba reescribir la Historia en los libros de texto, reducir los capítulos de la historia de Europa y desarmar el plan de estudios actual, como recuerda Richard J. Evans: “El secretario de Educación conservador, Michael Gove, piensa que este plan de estudios es un producto de la izquierda. En lo que a la Historia se refiere, ha intentado modificar el currículo por uno que iba a obligar a los estudiantes británicos a aprender la narrativa patriotica de las victorias británicas a través de los tiempos”.

Tanto historiadores como profesores han protestado, insistiendo en que los niños no son cabezas huecas para rellenar con mitos patrióticos. El Gobierno ha modificado sus planes iniciales.

Oasis Academy es una organización de escuelas de primaria con sede en Londres que coopera con el Museo Imperial de la Guerra en el proyecto “Jóvenes reporteros”. El objetivo es que los alumnos descubran objetos británicos y alemanes de la Primera Guerra Mundial.

—“Cada vez que un soldado sacaba su cabeza fuera de las trincheras era víctima de los francotiradores, así que fabricaron periscopios para ver por fuera de las zanjas”.

Ver más allá de la propia trinchera, un buen mensaje para recordar el inicio de la Gran Guerra.

El Reino Unido tiene un presupuesto de 60 millones de euros para el centenario, frente a los modestos cinco millones que dedica Alemania.

Vea la entrevista íntegra en inglés con el profesor del Wolfson College de la Universidad de Cambridge, Richard John Evans, acerca de su posición en el debate abierto sobre el centenario de la I Guerra Mundial.
Bonus interview: Sir Richard John Evans

El experto en Historia Militar, Max Hastings, premio de Literatura Militar Biblioteca Pritzker, explica para euronews su punto de vista sobre la I Guerra Mundial. Vea su entrevista íntegra en inglés.
Bonus interview: Sir Max Hastings

Puede ver íntegramente la entrevista en inglés con el almirante Alan William John West, ex jefe de la Marina británica. West nos habla de la crisis en Ucrania y además hace algunas reflexiones sobre la I Guerra Mundial.
Bonus interview: Admiral Lord West