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La Hungría de Orbán avalada en las urnas

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La Hungría de Orbán avalada en las urnas

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Viktor Orbán renueva mandato dispuesto a seguir modelando Hungría a su manera.
Es la tercera victoria en las urnas del primer ministro saliente, figura central de la derecha húngara y uno de los personajes más carismáticos y polémicos de la política magiar.

Viktor Orbán. Primer ministro reelecto de Hungría:
“Trabajando juntos hemos conseguido transformar Hungría. Del carromato lento e inestable con una rueda pichada hemos construido un bólido fiable, rápido y audaz”.

Acusado de autoritario, principalmente fuera de las fronteras húngaras, el líder del partido conservador Fidesz se dió a conocer en 1989, cuando exigió la retirada inmediata de las tropas soviéticas del país.
En los años 1990, capitaneó la transición de su partido desde planteamientos liberales y entonces todavía izquierdistas hacia posturas más conservadoras.

En 1998, con sólo 35 años, fue nombrado primer ministro y se lanzó a una política de carácter nacionalista.
Avalado por los buenos resultados económicos, su partido ganó en 2002, pero el juego de alianzas le apartó del poder hasta 2010, cuando tras 8 años en la oposición fue reelegido al rebufo del catastrófico resultado de la coalición de izquierdas.

Desde entonces, al frente de una confortable mayoría parlamentaria, multiplicó las iniciativas.
Para empezar, económicas: bajó los precios de la energía, multiplicó los discursos incendiarios contra la mundialización y contra el poder de los bancos. Su populismo no ha caído en saco roto en un país donde prácticamente la mitad de la población vive con menos de 260 euros mensuales.

El mandato de Orbán ha estado marcado por leyes controvertidas como la de Medios, adoptada en 2010, para supervisar la producción de noticias en los medios públicos. De su aplicación, so pena de graves multas, se encarga la Autoridad de Medios dominada por miembros del gubernamental Fidesz.

La modificación de la Constitución de 2012 el año pasado también desató tempestades en Bruselas, que denunció una deriva autoritaria, con un poder cada vez más centralizado, y la reducción de las libertades.

Pero Orbán dosifica sabiamente sus desaires a la Unión. Proeuropeo en Bruselas y anti en Budapest, nacionalista ante todo, se presenta como héroe defensor del pueblo, y esa fórmula, hasta ahora, le funciona.