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AL RESCATE DE LAS OSTRAS

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AL RESCATE DE LAS OSTRAS

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Desde hace varios años, las ostras cultivadas en Francia mueren de forma masiva sin que nadie pueda evitarlo, poniendo a la especie en verdadero peligro.

Para remediarlo, científicos de siete países europeos (entre ellos, España) trabajan en un proyecto de investigación, Bivalife, para identificar y neutralizar a los patógenos desconocidos que están acabando con este preciado animal.

“El ciclo de la cría de ostras dura de tres a cuatro años. En ese tiempo, las tasas de mortalidad alcanzan el 90 % en el primer año, entre el 10 y el 15 % en el segundo, y entre el 30 y el 40 % en el tercer año. Al final, apenas vendemos el 10 % de las ostras que cultivamos”, se lamenta Gérard Viaud, criador veterano.

En este momento, en el laboratorio de Genética y Patología de la Tremblade, al sureste de Francia, los investigadores estudian el comportamiento de un virus, tres bacterias y un parásito para saber cómo afectan estos patógenos a las ostras. Y dicen que proteger a criaturas tan vulnerables no es nada fácil.

“A los moluscos no es posible vacunarlos. Los bivalvos son seres invertebrados y no tienen anticuerpos que puedan ser estimulados por medio de la vacunación, como en el caso de los humanos o los animales de granja”, explica el físico y veterinario Tristan Renault, coordinador del proyecto.

Por este motivo, se está trabajando en otras soluciones; la más lenta, aunque también la más prometedora, es la selección natural y el cruce de especies, explican los científicos.

“En las comunidades de ostras, puede haber especímenes más fuertes que otros. Algunas ostras se defienden mejor frente a las infecciones virales. Así que podemos cruzar esos especímenes mas fuertes entre sí y obtener familias enteras de ostras más resistentes”, resume Renault.

Pero el principal problema a la hora de identificar los elementos nocivos que afectan al animal es que, a diferencia de los animales de granja, las ostras se crían en espacios a cielo abierto.

En ese contexto, se dan multitud de factores medioambientales difíciles de controlar, como la temperatura del agua del océano (en aumento por el calentamiento global), la salinidad, la acidez… y la contaminación.

“Tenemos virus, pero también polución. Nitratos, pesticidas, abonos… todo acaba en el océano. Y los residuos de las plantas de tratamiento de agua no siempre cumplen con los estándares medioambientales”, se queja el criador Jean-Paul Lopez.

En este sentido, los científicos están estudiando cómo la mezcla de hasta 12 pesticidas puede afectar a los agentes patógenos, haciéndolos más virulentos, y a las ostras, volviéndolas más frágiles a sus ataques.”

“Los criadores de ostras necesitamos más investigación sobre el entorno, el agua y la calidad de los sedimentos. Necesitamos saber cómo manejar mejor nuestro ecosistema”, asegura Gérald Viaud, criador de ostras veterano, que pese a todo, prefiere ver el vaso medio lleno

“Tenía veinte años cuando viví la primera ola masiva de muertes en el sector”, recuerda.- “Si no hubiera sido optimista entonces, ahora con sesenta y tres años no continuaría en el negocio. Pero voy a seguir luchando por este trabajo. Mis hijos aún viven de él. Y espero de veras que mis nietos un día trabajen con nosotros en el negocio familiar de cría de ostras”.

Para conocer más sobre el proyecto: www.bivalife.eu