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Ruanda, 20 años después

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Ruanda, 20 años después

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En veinte años, Ruanda ha hecho progresos excepcionales. En 1994, el “país de las mil colinas” parecía en sus últimos estertores: había perdido 800 mil vidas en el genocidio y su economía estaba en ruinas. Hoy, tiene 11 millones de habitantes y ha multiplicado por cinco su PIB por habitante.

El índice de pobreza ha bajado un 25% y el próximo objetivo de Ruanda es convertirse en 2020 en un país de ingresos medios pasando de una economía esencialmente agrícola a una de servicios.

En 2013, el crecimiento de 4,6% retrocedió con respecto al 7,3% de 2012, mientras que la ayuda extranjera sigue representando el 40% del presupuesto.
También en 2013, el PIB por habitante era de 505 euros anuales.
El 45% de la población vive por debajo del umbral de la pobreza.

El país se ha fijado el objetivo de exportar sus materias primas y productos manufacturados, pero para ello debe mejorar el estado de sus infraestructuras y aumentar la producción y el acceso a la electricidad.

Pero al margen de sus debilidades, Ruanda tiene sus puntos fuertes, como por ejemplo, la educación. El 96% de los niños están escolarizados y la informática se estudia desde primaria gracias al programa One Laptop per child. En 2012 había 115 mil ordenadores en las escuelas de primaria para dos millones trescientos mil alumnos.

Además, el país cuenta con una juventud formadag, el 70% de la población tiene menos de 25 años, para favorecer el crecimiento del sector de los servicios, que ha pasado de atraer 583 millones de euros en inversiones en 2012 a mil millones en 2013.

Pero el desarrollo de Ruanda también presenta zonas oscuras, como el presunto papel de Kigali en la desestabilización del Este de la República Democrática del Congo, y en el asesinato de disidentes en el extranjero, además del origen sospechoso de algunas de sus materias primas, supuestamente extraídas ilegalmente del Congo.

Euronews :
Pierre Boisselet, buenos días, es usted periodista del semanario Jeune Afrique y está siguiendo muy de cerca los actos de conmemoración del genocidio de Ruanda. Ochocientas mil personas perdieron la vida en tan sólo cien días. Veinte años después, ¿han sido detenidos todos los culpables? ¿Cree que se ha hecho justicia?

Pierre Boisselet, Jeune Afrique:
“Se puede decir que la mayoría de los culpables, o al menos los responsables del genocidio, están bajo arresto. Y casi todos han sido juzgados. La corte que se ha encargado de ello es el Tribunal Penal Internacional para Ruanda, que tiene su base en Arusha, Tanzania. Es verdad que no todos han sido condenados. Y algunos que sí lo han sido, no han recibido condenas severas. Ha habido veredictos en apelación que han sido muy distintos a los del juicio en primera instancia. Y además hay también un determinado número de fugitivos que aún no han sido capturados. En cuanto a los cerebros de la limpieza étnica, no todos han sido juzgados. Algunos se han exiliado y no han comparecido ante la justicia. Francia, por ejemplo, acaba de condenar a un ruandés por su papel en el genocidio, pero aún hay muchos más en suelo francés que se cree que participaron en la organización del genocidio”.

Euronews :
“¿Ha conseguido Ruanda recuperarse de aquella masacre? Es difícil imaginarse a hutus y tutsis conviviendo de nuevo. ¿Es posible una reconciliación en Ruanda?”

Pierre Boisselet:
“Los hutus y los tutsis viven juntos. El Frente Patriotico Ruandés ha puesto en marcha una política de reconciliación. O al menos, así la han presentado. Es un proceso muy particular denominado Gacaca. Hay que tener en cuenta que en 1994 había un número gigantesco de personas sospechosas de haber participado en el genocidio. Hablo de cientos de miles de personas. Y para juzgarlas, hubo que poner en marcha cortes populares distribuidas en los pueblos que progresivamente han logrado pronunciarse sobre un millon y medio de casos. Es un fenómeno verdaderamente masivo que se ha prolongado durante diez años. Esos juzgados de los que hablo se basan principalmente en la confesión de culpabilidad de los culpables. Los que han reconocido lo que hicieron han obtenido reducciones de sus penas y han conseguido la libertad relativamente rápido. Y eso hace que hoy haya personas en la calle que fueron reconocidas culpalbes. Y viven en libertad y, a veces, junto a aquellos que fueron sus víctimas”.

Euronews :
¿Entonces ha habido perdón, han sido perdonados?

Pierre Boisselet:
“Todavía queda mucho rencor en Ruanda. Y será difícil superarlo. El gobierno ha decidido eliminar la distinción entre hutus y tutsis. Ya no se escuchan esas palabras en los discursos públicos. Podemos decir que se ha convertido en tabú. Excepto, claro está, durante la conmemoración del genocidio. Ahí sí, se habla de la masacre que sufrieron los tutsis y el gobierno además lo subraya”.