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Escuchando el fondo de los océanos

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Escuchando el fondo de los océanos

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En las próximas décadas el desarrollo industrial “offshore” aumentará considerablemente. Como consecuencia de ello, el nivel de contaminación sonora en los océanos también será mayor.

La contaminación sonora puede provocar en la fauna marina efectos tanto físicos como psicológicos. Las consecuencias pueden ser de varios tipos. El ruido generado por el hombre puede provocar en los animales marinos una reducción de su capacidad para comunicarse, para desarrollar actividades normales y para reproducirse, por ejemplo.

Los cetáceos podrían haber perdido alrededor de un 60% de su capacidad comunicadora en regiones con una intensa actividad humana.

El Laboratorio de Aplicaciones Bioacústicas de la Universidad Politécnica de Cataluña está llevando a cabo un programa de investigación internacional llamado LIDO, “Listen to the Deep Ocean Environment”. Su objetivo es desarrollar técnicas para el control acústico de los océanos. Los investigadores reciben señales acústicas emitidas por sensores submarinos con el fin de identificar su fuente y saber si ésta es natural o generada por el hombre.

El científico francés Michel Andre es uno de los responsables del proyecto LIDO.

“Utilizamos micrófonos, es decir, hidrófonos, micrófonos submarinos de que nos permiten captar esos sonidos. Una vez que hemos captado los sonidos, éstos pasan a través de un circuito que los analiza en tiempo real y que va a decirnos cuál es su naturaleza: si son cetáceos o si son ruidos procedentes de un barco, por ejemplo. Solo así podemos entender la interacción entre los sonidos artificiales y los biológicos”, explica Andre.

Los hidrófonos son colocados a unos 3,000 metros de profundidad y conectados a tierra con cables de fibra óptica, entre otras técnicas. Algunas veces consiguen ofrecer a los científicos información sobre lugares inexplorados de los océanos. Toda esta información se encuentra accesible en la red y pone a disposición de los expertos un mapa acústico global de los océanos en tiempo real.

“Los sensores están colocados en todo el mundo, en todos los océanos. Se trata de un proyecto que se puso en marcha en 2002 gracias al Premio Rolex para las empresas. Un premio que recibimos por evitar las colisiones entre grandes cetáceos y grandes buques. Como vemos en este mapa, todos esos pequeños puntos indican los observatorios a los que tenemos acceso. Los océanos nunca están en silencio. Aquí tenemos algunos cetáceos que hacen ruido y aquí estas barras indican los ruidos que proceden de los barcos”, explica Andre mientras nos enseña el registro de los sonidos en una pantalla.

Pero el objetivo final de este proyecto no es solo evitar las colisiones entre los grandes animales marinos y los barcos sino también ofrecer un instrumento, accesible en la red, a todas aquellas empresas que quieran reducir el nivel de contaminación sonora en el mar como las compañías de gas y petróleo o los parques eólicos.

“Ahora vamos a realizar un prueba en una barca que los científicos han preparado con un hidrófono sobre la calidad de las transmisiones de datos procedentes del fondo del mar”, explica nuestro enviado especial Claudio Rocco. ¿Podría explicarme qué son todos estos aparatos?, pregunta.

“Éste es el corazón de nuestra tecnología. En esta caja hemos colocado las placas que van a analizar los sonidos que hay en el mar. Los resultados de este análisis serán transmitidos en tiempo real a través de la red y todo el mundo podrá tener acceso a ellos”, dice Andre.

El proyecto LIDO también quiere concienciar a los usuarios de los océanos sobre las consecuencias de la contaminación sonora y sus efectos en las especies marinas.