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Irlanda abandona el rescate y pierde a los jóvenes

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Irlanda abandona el rescate y pierde a los jóvenes

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El antiguo tigre celta ha recuperado algo de su brillo. Este año se espera que el crecimiento se acerque al 2%. Tanto el déficit como el paro se han reducido. Después de haberse apretado el cinturón durante años Irlanda respira, en parte por la buena marcha de las exportaciones, como explica el ministro Asuntos Europeos, Paschal Donohoe: “Nuestro sector exportador abarca muchas áreas: agricultura, servicios financieros, seguros, banca, tecnología. Son factores de crecimiento que ayudan al país a superar las dificultades”.

Irlanda también atrae a muchos grupos internacionales. Por ejemplo en el sector de internet, como Google, Apple o Amazon que han abierto negocios en Dublín.

“El 90% de todas las exportaciones de Irlanda son de empresas extranjeras. Solamente un 10% corresponde a empresas irlandesas. No hay otro país en el mundo que tenga tanta dependencia de compañías extranjeras que exportan mientras trabajan aquí. Y vienen por muchas razones. Vienen porque Irlanda es una país donde se habla inglés, está dentro de la zona euro, en el mercado único. Hay un buen nivel de educación, flexibilidad en el mercado de trabajo y también está el impuesto de sociedades que es muy bajo”, explica Dan O’Brien, economista del Instituto de Asuntos Internacionales y Europeos.

Ventajas que no han impedido que los irlandeses pagen un precio muy alto por la crisis. Desde el año 2008 se evaporó una cuarta parte de la economía doméstica, se perdió uno de cada siete puestos de trabajo y la austeridad se convirtió en algo habitual en todos los secortes. Entre las consecuencias más notable, la emigración masiva de jóvenes. En cinco años casi 180.000 jóvenes de entre 18 y 24 años se fueron del país. Esta joven socióloga también va a hacer las maletas. Después de la carrera hizo un máster en periodismo y tiene un trabajo de media jornada en un servicio de atención al cliente.

“Me he dado cuenta de que sería a tiempo parcial y que será muy difícil vivir con 200 euros que gano a la semana. He hecho bastantes entrevistas para trabajar en periodismo y en otras cosas pero es bastante evidente que no lo voy a conseguir en Irlanda. Así que estoy pensando en irme al extranjero, probablemente el año que viene. Esta es mi clase de máster. Esta compañera está en Londres, trabaja como periodista en Londres. Este chico se ha ido a Corea del Sur a dar clases. Esta otra compañera está en Francia y esta chica se acaba de mudar de Nueva Zelanda a Australia para trabajar”, dice Roisin Peddle.

Mientras que ella sueña con irse, otros han decidido quedarse. Como el colectivo denominado “No nos vamos” que se creó el verano del año pasado. Lo forman jóvenes graduados, en paro o trabajadores precarios que quieren que las cosas se muevan en Irlanda. Entre ellos encontramos a Seamus, psicólogo de 22 años: “Si trabajamos juntos, en grupo y empezamos a replicar un poco podremos avanzar y hacer algo últil. Supongo que hemos sido objeto de ciertos discursos del Gobierno cuando han dicho que la gente joven es perezosa, que no trabaja lo suficientemente duro, que lo único que quiere es quedarse en casa y eso lo utilizan para recortar las ayudas sociales y no hablar de la crisis porque no hay trabajo. Pero si no luchamos contra eso, nos seguirán atacando una y otra vez”.

Irónicamente, las salidas han hecho bajar las cifras del paro entre los jóvenes. Hace dos años superaba el 29%. Ahora se sitúa en el 26%.