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La tecnología se enfrenta al Índico para localizar el MH370

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La tecnología se enfrenta al Índico para localizar el MH370

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Este lugar es conocido como uno de los entornos más hostiles del mundo por su aguas profundas y agitadas.

Por ello, según el director de la investigación del acccidente aéreo del Rio-París de Air France en el Atlántico en 2009, la búsqueda de los desaparecidos del vuelo Malaysia Airlines será “mucho más difícil”.

Encontrar las cajas negras del avión será el inicio de un gran desafío en el que los investigadores pueden tener que hacer frente a los límites de la tecnología para detectar los restos del aparato en el oceano Índico

El capitán de la Marina de los Estados Unidos, Mark Matthews, señala que el submarino teledirigido Bluefin-21 operará en condiciones muy adversas:

“La profundidad a la que el submarino deberá operar es máxima, y eso es, sin duda, motivo de preocupación”, comenta Matthews. “El Bluefin está concebido para trabajar a esa profundidad, pero siempre que se lleva algo al límite existe la inquietud de cómo irá la operación. También nos preocupa el fondo fangoso. Normalmente encontramos restos sobre el limo, pero depende de la densidad y del peso del objeto”, sentencia.

La búsqueda se centra en un área aproximadamente del tamaño de una ciudad mediana de 600 kilómetros cuadrados donde se han detectado las últimas señales de las cajas negras del avión accidentado, a una profundidad de 4.500 metros, una cifra superior a las zonas que escondían los restos del vuelo de Air France y del Titanic.

Las comparaciones con la búsqueda del reactor Rio-París que se estrelló en medio del Atlántico en 2009 son inevitables.
Entonces se necesitaron dos años y un costo de 32 milliones de euros para localizarlo, el equivalente al dinero que se ha dedicado a la operación de búsqueda del MH370 en solo el primer mes.

Veintiséis países han tomado parte en lo que se ha convertido en una búsqueda internacional.
Australia, que lidera la operación, ha contribuido con aproximadamente la mitad del costo, mientras que Estados Unidos y China han invertido una importante suma.

No se sabe cuál será el importe final de la intervención, pero se prevé que sea la más costosa en la historia de la aviación y un compromiso a largo plazo para los países que participan en ella.