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Argelia: Buteflika, hacia su cuarto mandato en unas presidenciales sin suspense

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Argelia: Buteflika, hacia su cuarto mandato en unas presidenciales sin suspense

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Tiene 77 años y está físicamente tocado por un derrame cerebral que sufrió el año pasado, pero Abdelaziz Buteflika está convencido de que será elegido para un cuarto mandato en las presidenciales argelinas.

Muy debilitado, el presidente saliente ha dejado los mítines y las apariciones públicas en manos de sus representantes, pero no ha renunciado a cerrar la campaña con un ataque directo contra su principal adversario en el transcurso de una reunión con el ministro español de Exteriores.

Abdelaziz Buteflika. Presidente saliente de Argelia:
“Hay llamamientos a la violencia, comportamientos no muy ortodoxos, poco democráticos. Que un candidato nos diga que tengamos cuidado con nuestras familias y nuestros hijos en caso de fraude, ¿qué quiere decir? Es terrorismo a través de la televisión”.

El candidato en cuestión es Ali Benflis, exprimer ministro a principios de los años 2000, antiguo juez y exjefe de campaña de Buteflika.

El rival más serio de Buteflika, muy popular sobre todo entre los jóvenes, no descarta que haya una segunda vuelta. Su arma predilecta es denunciar los fraudes electorales y burlarse del presidente.

Los 22 millones de electores argelinos podrán optar por otros cuatro candidatos, pero todos los observadores coinciden en que ninguno tiene peso real. Y eso a pesar de que tres de ellos están curtidos en el ejercicio electoral.

Para Louisa Hanune, la única mujer, jefa del Partido de los Trabajadores, y diputada desde el 99, es su tercera tentativa. Una más que Mussa Tuati, candidato del partido nacionalista conservador FNA.
Ali Fawsi Rebaine también se presenta por tercera vez y sigue denunciando los resultados de Buteflika que son, según él, dignos de una república bananera. Abdelaziz Belaid, antiguo miembro del FLN, es el candidato más joven y el único rostro nuevo.

Pero para muchos argelinos, la existencia de varios candidatos no es más que una ilusión de pluralismo puesto que la suerte está echada de antemano, como subraya Foudil Boumala, investigador y activista político:
“Estas elecciones no abren el camino a la alternancia ni al debate de ideas políticas. Yo diría que se han convertido incluso en un problema que se añade a los demás grandes problemas que hay en Argelia”.

Problemas que incluyen la mala situación de los derechos humanos en el país. Organizaciones como Amnistía Internacional aseguran que la falta de un debate abierto y las restricciones al derecho a criticar o protestar para expresar el descontento social o plantear demandas políticas, arroja dudas sobre los comicios.