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Momentos difíciles para los portugueses 40 años después de la Revolución de los Claveles

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Momentos difíciles para los portugueses 40 años después de la Revolución de los Claveles

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Han pasado 40 años desde que la Revolución de los Claveles pusiera fin a la dictadura en Portugal. Sin embargo, muchos portugueses viven hoy una situación extrema.

Sufren las medidas de austeridad impuestas tras el rescate al país, del que Portugal va a salir el mes que viene. Aquellos que participaron activamente en la Revolución también sufren las consecuencias:

“Los grandes principios humanistas del 25 de abril han sido golpeados a lo largo del proceso, los están destruyendo y están a punto de desaparecer”, explica José Cardoso Fontão, uno de los líderes de la revolución.

El 25 de abril es el aniversario de la revolución portuguesa y también el cumpleaños de José, pero este excoronel de 82 años no se siente con ánimo de celebrarlo. Le redujeron la pensión a la mitad, debido a los recortes e impuestos y, además, aumentaron la renta de la vivienda militar en la que vivía. Con su hija en el paro, no ha tenido más remedio que mudarse a un piso de alquiler.

“Una persona lleva una vida ordenada y organizada y, de repente, todo cambia, ve como todo se desploma a su alrededor. Sé que hay mucha gente que está peor, y es un drama absolutamente inadmisible. Lo mío es reprobable, pero lo otro es inadmisible”.

José piensa que el mayor logro de aquella revolución fue la transformación del papel de las mujeres, pero la feminista y activista antifascista, Manuela Góis, no está del todo de acuerdo.

“La Revolución del 25 de abril nos trajo libertades, derechos y garantías a las personas en general y aprobó la independencia de las colonias portuguesas. Lo que ocurre es que hay una mayor visibilidad a los avances en los derechos de las mujeres, ya que en ese momento se encontraban casi al nivel de la Edad Media.

Manuela y José comparten las mismas preocupaciones sobre el futuro de los jóvenes. Al igual que él, ella tiene que mantener a dos de sus hijos. Uno está sin trabajo y el otro, en una situación laboral precaria.

“Cuando hice cálculos para jubilarme creí que la pensión era suficiente, pero ahora tengo que organizar mi vida de una forma diferente, para poder mantener a mis hijos”.

40 años después de la revolución, los portugueses vuelven a emigrar por motivos económicos. En 2012, casi una quinta parte de la población vivía con 400 euros al mes.

Tenemos con nosotros desde Lisboa a José Gil, profesor, filósofo, escritor, y obervador avezado de la sociedad portuguesa.

Es además autor de un libro, que escribió en la primera década de los años 2000, que hizo correr ríos de tinta: “Portugal hoy: el miedo de existir”.

euronews:
¿Qué ha cambiado en la mentalidad portuguesa cuatro décadas después del fin de la dictadura?

José Gil:
Muchas cosas han cambiado y muchas siguen igual. En primer lugar, la libertad cambia la manera de ser de los individuos y su manera de estar en la sociedad.
Por ejemplo, uno de los cambios de mentalidad ha sido el consumismo, sobre todo en los años de Cavaco Silva. Y con el consumismo, el dinero y la mejora de la calidad de vida, apareció un individualismo más pronunciado. Los portugueses se acostumbraron a tener derechos, al menos un poco, y empezaron a aprender, con la democracia y la nueva libertad, a reclamar sus derechos al principio tímidamente, pero con fuerza. Aunque todavía hoy haya límites, siempre los ha habido.

euronews:
Los portugueses son ahora un pueblo “desencantado” con las promesas de la Revolución de los Claveles. ¿Por qué ha ocurrido esto?

José Gil:
Bueno, ha sucedido precisamente porque la revolución del 25 de abril fue una revolución que prometió una sociedad utópica esbozada en la Constitución, que era una Constitución socialista de las más avanzadas en socialismo teórico de todo el mundo. Y esa sociedad utópica fue poco a poco desmentida y sustituida por otra sociedad real en la que sencillamente, no reinaba el socialismo, sino el capitalismo. Ni siquiera la idea de la democracia y la idea de la libertad tuvo un desarrollo concreto en la sociedad, de ahí la decepción que permanece y se acentúa cada vez más hoy en día.

euronews:
¿Sigue Portugal teniendo miedo de existir o la crisis ha creado una nueva dinámica en la sociedad?

José Gil:
No. Creo que ahora Portugal tiene miedo de “no existir”, es decir, los portugueses tienen otro temor, que es el temor a perder sus empleos, a perder los derechos adquiridos en la sanidad, la justicia, la educación . La política de austeridad está haciendo que se sienta más miedo. No hay una nueva dinámica en la sociedad. Hay casos de empresas que tienen éxito, pero simplemente no hay una política gubernamental que promueva un dinamismo, es decir, una lógica propia que genere desarrollo económico, que por cierto, también depende de Europa. Y de eso depende toda nuestra situación.