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El Día del Trabajo se convierte en Europa en una jornada de rechazo a la austeridad y los recortes

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El Día del Trabajo se convierte en Europa en una jornada de rechazo a la austeridad y los recortes

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El Día del Trabajo ha servido para que los ciudadanos del Viejo Continente vuelvan a mostrar su aversión a las políticas de los gobiernos europeos. En Portugal, miles de personas han salido a las calles de Lisboa y otras ciudades con el recuerdo reciente del cuarenta aniversario de la Revolución de los Claveles. El Gobierno conservador luso anuncio el miércoles una ampliación de los planes de austeridad hasta 2018.

“Recortes salariales, aumento de impuestos, desempleo, todo está afectando realmente a la gente”, explica una manifestante. Un hombre no quiere que se pierdan las conquistas sociales alcanzadas a lo largo de los años. “El tema del trabajo no tiene que ver solo con el trabajador o el agricultor, tiene que ver con los derechos que se han conseguido a lo largo de los años. Incluso si en este momento hay un retroceso en Portugal y otros países, hay un retroceso con respecto a lo que otras generaciones han conseguido”.

En España los líderes de las dos principales organizaciones sindicales, UGT y Comisiones Obreras, han estado en Bilbao. Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo han criticado la recuperación económica proclamada por el presidente Mariano Rajoy en un país en el que el 25,9% de la población está en paro.

El reciente plan de austeridad de 50.000 millones de euros anunciado por el Ejecutivo socialista ha tenido su respuesta en París. De esa cantidad, 21.000 millones se recortarán de las pensiones, la sanidad y la seguridad social, algo que indigna a muchos ciudadanos, como el artista galo Voltuan. “Esto no es un Gobierno de izquierdas. Nos han traicionado. Votamos por Hollande y ahora le estamos diciendo ‘Devuélvenos nuestro dinero’. Queremos una política social de verdad.”

Los principales sindicatos franceses desafiaron a la lluvia en la simbólica Plaza de la Bastilla de París en un día en el que también volvió a alzar la voz la ultraderecha de Marine Le Pen.