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Trabajando juntos en Guissona

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Trabajando juntos en Guissona

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El pequeño pueblo de Guissona, en el interior de Cataluña, ha sido el primero en España donde los extranjeros se han convertido en más de la mitad de la población, que es de casi 7000 personas. Eso gracias a la cooperativa agroalimentaria Guissona fundada hace más de cincuenta años y que, a partir del año 2000, y a pesar de la crisis, empezó a contratar trabajadores de Europa del Este, África y Latinoamérica.
Veamos cómo una zona rural como esta ha sido capaz de integrar a tantos extranjeros sin los problemas sociales que se viven en otras partes de Europa.

Cada día llegan a las instalaciones del Grupo Alimentario Guissona 5500 cerdos, 500 corderos, 150 terneros y cien mil pollos de los asociados de la cooperativa, para ser sacrificados en esta impresionante cadena de producción.

Empleados procedentes de todo el mundo se suceden a lo largo de la jornada para trabajar en la transformación del producto, desde la matanza y despiece del animal, hasta la preparación de la carne y la elaboración de platos precocinados.
La empresa cierra el círculo con su red de supermercados en el este de España.

Actualmente la compañía cuenta con más de cuatro mil trabajadores, de los que un cuarenta por ciento son extranjeros.

Más de la mitad de ellos vienen de Ucrania y Rumanía. Un fenómeno que comenzó a principios de los años 2000 y que incluye también a los búlgaros. Junto a ellos llegaron muchos subsaharianos de Senegal. Y marroquíes. Y desde Hispanoamérica, colombianos.

En el almacén de jamones hay dos millones de unidades en proceso de curación. Aquí trabaja Oleksandr Voytóvoch. Llegó en el año 2000, al igual que cientos de compatriotas del oeste del país, en busca de mejores empleos y salarios. Porque en aquellos momentos no había españoles dispuestos a mudarse a esta zona rural.

“Los primeros ucranianos que llegaron aquí nos avisaron de que en España había trabajo en esta cooperativa… Cuando vine, yo ya vine con contrato… Dos años después, llegó mi mujer y ahora también trabaja en la cooperativa… En estos catorce años que llevamos aquí, han nacido nuestras dos hijas”.

Los ucranianos y senegaleses vinieron a Guissona porque conocían a otros trabajadores de la cooperativa. En cambio, los rumanos y colombianos fueron reclutados en sus países de origen, a partir de acuerdos del Gobierno español con Bucarest y Bogotá.

El senegalés Masse Ndiave llegó en 2003, tras trabajar en la recolección de fruta. Es responsable de la limpieza diaria de las salas. Hasta hace poco ejercía como presidente de la asociación local de senegaleses.

“Me gustaría montar un negocio y la cooperativa también tiene que pensar en abrir allí (en Senegal) para intentar hacer negocio… Para frenar la inmigración, los empresarios tienen que pensar en ir a África. Ésta también es una manera de frenar la inmigración… Que hablen con los Gobiernos y que les faciliten las cosas para poderlo hacer. ¡Si no, la gente se va a subir a las vallas (de Ceuta y Melilla)!”

Desde 2000, el pueblo de Guissona ha duplicado su número de habitantes, hasta alcanzar los siete mil actuales. En 2010 se convirtió en la primera localidad de España con más de la mitad de la población formada por extranjeros. Una proporción que ha variado poco.

Para responder a un crecimiento tan rápido, la empresa agroalimentaria ha creado un sistema paralelo con su propia caja de ahorros, cursos de formación, una red de apartamentos en alquiler para los recién llegados y servicios sociales, como un centro de salud y una residencia de ancianos.

Monica Vajdea es rumana, se ocupa de la recepción. Su marido y ella están aquí desde 2003. Al principio, trabajaba en la cadena de producción. Su dominio del español y el catalán le permitieron más tarde pasar a encargarse de labores administrativas.

“Yo, personalmente, no pienso en el futuro porque nunca me había imaginado salir de Rumanía. No me imaginaba marcharme. La vida allí quizás era más dura, pero no pensaba en irme. La casualidad hizo que llegásemos a Guissona, ya hace diez años que vivimos aquí… No sé lo que pasará dentro de un mes y menos dentro de diez años… ¿Hacer planes? Sinceramente, no lo sé”.

La integración de una población tan diversa, compuesta de cincuenta nacionalidades, es posible gracias a un nivel de paro inferior al 5,5%.

Una enorme ventaja a la hora de dirigir este municipio, un símbolo económico y demográfico positivo en Europa. Hasta el alcalde Xavier Casoliva, de Esquerra Republicana de Cataluña, trabajó como informático en la cooperativa.

“Un caso curioso es que desde el consulado de Estados Unidos vinieron a estudiar el hecho de que los pocos musulmanes que hay en Guissona compartan mezquita. Es habitual que los católicos y ortodoxos compartan la iglesia del pueblo. Pero no es nada habitual que las diferentes nacionalidades compartan una misma mezquita. Este estudio se ha publicado en la cámara de representantes estadounidense porque saben que con este tipo de convivencia se evitan extremismos islámicos, que es lo que les preocupa”.

Cientos de camiones frigoríficos del grupo parten de aquí cada día llenos de alimentos frescos, aceite y agua. Abastecen a los más de 400 supermercados de bajo precio de la marca.
Parte de la producción se exporta a varios países europeos.

Antonio Condal es el director de Recursos Humanos del Grupo Alimentario Guissona, un personaje clave en la expansión de la empresa.

Vicenç Batalla, euronews:

Usted es el encargado de reclutar a los trabajadores. Y han seguido contratatando trabajadores, a pesar de la crisis. ¿Cómo han podido mantener este ritmo y cuántas personas necesitan anualmente?

Antonio Condal, director de Recursos Humanos del Grupo Guissona:

Me acuerdo de que en el año 2000 hicimos una demanda en las oficinas de paro españolas, en la que buscábamos doscientas personas al año. Y los resultados eran escasísimos. Solamente encontramos a unas quince personas en todo el Estado español. Entre quince y veinte. Y nosostros necesitábamos doscientas, más la rotación de cuatrocientas más. Entonces, tuvimos que pensar en la contratación de extranjeros…
Ahora no, en 2013 y 2014 ya no ocurre lo mismo. En 2013 por ejemplo tuvimos 13 000 solicitudes, de las cuales solo un diez por ciento era de extranjeros, mientras que el noventa restante era de nacionales. Y la contratación de trabajadores es parecida: un diez por ciento son extranjeros y un noventa nacionales. Las solicitudes totales han pasado de 2400 (en 2000) a estas 13 000, y las demandas del país se han incrementando del cincuenta al noventa por ciento.