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Chibio: del centollo al plástico del futuro

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Chibio: del centollo al plástico del futuro

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El cangrejo, un manjar en nuestros platos, que luego llena de restos el cubo de basura. ¿Qué hacer con los cientos de miles de toneladas de caparazones que se producen cada año en la Unión Europea? ¿Cómo reciclarlos de manera efectiva?

En este laboratorio alemán, en el corazón de Baviera, los científicos tratan de transformar químicamente la concha del cangrejo en biopolímeros de alto rendimiento.

El proyecto de investigación europeo funciona como una biorrefinería. Lo primero, es extraer la quitina del caparazón del cangrejo, tal como señala Volker Sieber, bioquímico y coordinador del proyecto en el Instituto Fraunhofer :

“Cangrejos, camarones y mariscos tienen una alta proporción de quitina. La quitina es un polisacárido, un polímero que se compone de moléculas de azúcar. Estas moléculas de azúcar pueden reaccionar o producir otras químicamente diferentes.”

La concha del cangrejo contiene otras sustancias orgánicas no reciclables. Al usarlas para hacer biogás, ésta se convierten en una fuente de energía.

Mientras tanto, los bioquímicos de Múnich han desarrollado varias cepas de levadura para convertir la quitina en aceite graso por fermentación. Un proceso que tarda entre 5 y 7 días.

En la Universidad Técnica de Múnich, Daniel Garbe, profesor de bioquímica explica el test de la fluorescencia:

“Una vez que las diferentes levaduras son seleccionadas mediante la prueba de la fluorescencia, se multiplican en un fermentador para producir gran cantidad de aceite que posteriormente se envía a nuestros socios industriales para su tratamiento. Los aceites obtenidos por este procedimiento se parecen a esta muestra “.

Hemos visto cómo recuperar de manera eficiente la quitina del caparazón del cangrejo. Pero, ¿cómo se aprovecha este biopolímero?

Estos aceites se envían a otra industria al norte de Alemania.

Matthias Ullrich, ingeniero químico de la Industria Evonik nos explica el proceso:

“En esta instalación, tratamos el aceite natural de la cáscara del cangrejo. Es una reacción que se lleva a cabo bajo alta presión para obtener la materia prima para nuestros plásticos.”

El aceite natural se transforma en una sustancia química de alta pureza, materia prima para la producción de plásticos. El siguiente paso es la estación de la polimerización. El biopolímero de alto rendimiento sale de este reactor a una temperatura de entre 250 y 300 ° C.

“Utilizamos este reactor, que funciona un poco como una gran olla a presión, la llenamos con toda una gama de materias primas diferentes. La base es el aceite natural que hemos transformado por catálisis. Tras la reacción, obtenemos este polímero de alto rendimiento, que sumergimos en un baño de agua para enfriarlo”.

Aquí, el biopolímero se moldea en piezas de control, para poner a prueba el material y verificar sus propiedades. A partir de conchas de cangrejo y gracias a un proceso químico complejo, se obtiene un producto de alto rendimiento, un material para el futuro.

Joachim Leluschko es ingeniero en la Industria Evonik:

“Lo interesante con los biopolímeros es que no utilizamos plantas que pueden servir de alimento, así que no le hacemos la competencia a la industria alimentaria.Tenemos una serie de proyectos en los que utilizamos los desechos orgánicos. Esos residuos, que de otro modo serían destruidos, los transformamos en materia prima natural, para la fabricación del plástico del futuro “.

Con esta materia prima renovable próximamente podrán fabricarse piezas y objetos de este tipo.

Para más información sobre este proyecto de investigación: www.chibiofp7.fraunhofer.de