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Euroescépticos Unidos, Sociedad Limitada.

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Euroescépticos Unidos, Sociedad Limitada.

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La crisis económica ha convertido las próximas elecciones europeas en un plebiscito sobre la UE y ha impulsado las expectativas electorales de partidos euroescépticos de derecha populista.

Dos de esos partidos, el Frente Nacional de Marine Le Pen y el Partido por la Libertad (PVV) de Geert Wilders, han anunciado que se integrarán en un mismo grupo parlamentario euroescéptico. Sus bases sociales son muy distintas, pero aprovechan el desencanto económico de sus electores y una extendida sensación de que la burocracia europea no funciona.

Hénin-Beaumont es uno de los bastiones del Frente Nacional de Marine Le Pen. Es una pequeña ciudad deprimida, en el antiguo cinturón minero del norte de Francia. En las recientes elecciones municipales, sus habitantes le entregaron el poder al Frente Nacional, por mayoría absoluta y la ciudad pasó a ser conocida y criticada en toda Francia.

Sus habitantes no quieren hablar de política abiertamente: dicen que no quieren ser tachados de racistas. Pero sí hablan más abiertamente cuando se les pregunta sobre la UE: “Europa nos impone más y más y más”, se queja una vecina. “Yo lo relaciono con un retroceso social para con los trabajadores”, es el veredicto de otro, en esta ciudad antiguamente ligada al partido comunista.

La mayoría de los habitantes de Hénin-Beaumont trabajaban en las minas, pero hace ya tiempo que cerraron todas. Ahora la cuenca minera francesa es patrimonio protegido de la UNESCO. Las minas son museos, así que ya no son una fuente de empleo.

Laurent Brice, el vicealcalde del Frente Nacional, nos cuenta que muchos comunistas se han pasado a su partido, precisamente, por culpa de Bruselas. “Bruselas debería proporcionar seguridad, pero no es así; debería proporcionar empleo, pero no es así”, opina Brice. Y sentencia: “eso es lo que representa Bruselas a los ojos de nuestros compatriotas”.

En Volendam, Holanda, pulsamos la opinión general sobre otro partido, el holandés Partido de la Libertad, de Geert Wilders. Sus posiciones difieren abiertamente de las del Frente Nacional en economía, pero a ambos partidos los une su xenofobia y su rechazo de la Unión Europea. Hace 5 años, Volendam respaldó a Wilders con casi la mitad de los votos en las anteriores elecciones europeas, aunque el PVV no gobierna en la localidad.

La industria tradicional de Volendam no era la minería, sino la pesca de anguila. Situada al borde del mar interior conocido como Ijselmeer, al norte de Ámsterdam, ya no queda mucho que pescar y los muchos pescadores culpan a la normativa europea de hacerles las cosas más difíciles.

Al preguntar entre los empresarios locales se obtiene una respuesta matizada: está bien poder contar con fondos para el proyecto, pero las normas de Bruselas dan problemas, según explica Hein Koning, de la Glasaal Volendam Management: “Es bueno que la directiva europea de aguas establezca criterios de calidad del agua. Pero si el agua está tan limpia, no hay fosfatos para alimentar al pancton, ni plancton para alimentar a las anguilas. Y entonces tampoco hay anguilas”.

Otro pescador, Patrick Schilder, sí ha conseguido en cambio adaptarse a la norma europea. Lo ha hecho con grandes dosis de ingenio y ha inventado una herramienta que permite separar las anguilas de otras capturas sin que éstas últimas mueran, ya que la nueva norma europea prohíbe devolver las capturas muertas al mar. Schilder se queja amargamente: “Entre la directiva-marco de aguas y la de hábitats naturales. Entre ambas normas no queda espacio para nosotros.”

Encontramos más críticas en el punto de encuentro social de Volendam: la llamada “casa de la charla”. No se habla de partidos pero sí de política comunitaria.

“De los 28 países que hay ahora en la UE, 14 de ellos no deberían haber entrado nunca, porque en realidad no son países europeos”, opina un vecino. “Todo ese dinero para Grecia y para España y ahora los griegos y los españoles están invirtiendo aquí en Holanda”, protesta otro.

380 millones de europeos están llamados a las urnas en estas elecciones, entre el 22 y el 25 de mayo. Las fuerzas de derecha radical y de extrema derecha son las que más aspiran a crecer en estos comicios. ¿Serán capaces de actuar con unidad en el Parlamento Europeo?