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Turquía: la mano tendida del presidente Gül no aplaca las protestas

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Turquía: la mano tendida del presidente Gül no aplaca las protestas

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El presidente turco Abdulá Gül ha visitado este jueves la mina de Soma, donde ya son 282 los cadáveres rescatados tras el fatal accidente que se produjo hace dos días.

El dolor y la rabia de los familiares de las víctimas eran palpables en el lugar de la tragedia.

“Al menos sacad los cuerpos que faltan, es lo mínimo que podéis hacer”, le han espetado. Se cree que aún queda un centenar de trabajadores dentro.

Ante la prensa, Gül ha rebajado el tono del primer ministro Recep Tayyip Erdogan, quien dijo el miércoles que las medidas de seguridad tomadas habían sido suficientes y que “los accidente ocurren”.

“Al igual que los países desarrollados, que logran minimizar las consecuencias de este tipo de desastres, nosotros también deberíamos revisar todas nuestras leyes y normativas, deberíamos tomar todas las precauciones necesarias”, ha declarado.

Las voces que culpan directamente al gobierno turco, y en particular a Erdogan de lo ocurrido, van en aumento. El primer ministro fue abucheado y su coche zarandeado, durante su visita a Soma al grito de “asesino”.

Los tres días de luto nacional y las promesas de investigar las causas del accidente no han logrado calmar a la quienes piden su dimisión, en protestas en buena parte del país.

La foto de un consejero de Erdogan golpeando a un manifestante que al parecer le había insultado ha encendido aún más las redes sociales.

Varios sindicatos han llamado a la huelga nacional.

Mientras, la indignación se extiende como la pólvora en un país en el que el rápido crecimiento económico no ha ido acompañado de una mejora en las medidas de seguridad y en las condiciones laborales de sus trabajadores.