Última hora

Última hora

¿Han repercutido las sanciones a Rusia en Londongrado?

Leyendo ahora:

¿Han repercutido las sanciones a Rusia en Londongrado?

Tamaño de texto Aa Aa

Apodada Londongrado o el Moscú del Támesis, Londres recibe estos apodos por el gran número de millonarios rusos y ucranianos que acoge desde hace décadas.

El Hedonism Wines es la tienda más cara, o una de las más caras en la que comprar vino en Londres. Aquí se puede encontrar una botella de whisky de 55 años por 120.000 libras.

Su propietario es el multimillonario ruso Yevgeny Chichvarkin. Pero vender vino y licores no ha sido su único oficio. Chichvarkin era dueño de una de las principales compañías de teléfonos móviles en Rusia.

En 2008 fue acusado de secuestro y extorsión. Cargos que, según él, fueron presentados por unos agentes corruptos que querían sobornarle.

Vendió su negocio y compró un billete de ida a Londres.

“Aquí no hay corrupción. Si se enteran de que un miembro del Parlamento ha usado dinero público para comprar un billete a España le despiden inmediatamente. Para la mentalidad rusa aquí no hay nada de corrupción”, dice Chichvarkin

Nada de corrupción o poca, unido a un visado fácil para aquellos que tengan más de un millón de libras para invertir, ha convertido a Londres en hogar de oligarcas rusos y soviéticos durante años.

La última edición del Sunday Times incluyó en su lista de los cinco hombres más ricos del Reino Unido a tres de ellos.

Uno es el dueño del Chelsea, Roman Abramovich. Amasó su fortuna de 18.000 millones de euros en los 90, durante el periodo de privatización de las compañías petrolíferas en la antigua Unión Soviética.

El hombre más rico de Rusia, el uzbeco Alisher Usmanov, también se ha involucrado en el mundo deportivo y es copropietario del Arsenal, el otro gran club de fútbol de la capital.

El ucraniano más rico, el oligarca Rinat Ajmetov, pagó 140 millones de libras por un apartamento en One Hyde Park, que se dice que es la dirección más cara del mundo. Es presidente del club de fútbol Shakhtar Donetsk.

Y no sólo han comprado pisos caros o mansiones. Sus hijos van a escuelas de prestigio y han invertido en la Bolsa londinense y en la ciudad con un dinero que, para muchos, no es del todo limpio.

Se estima que los rusos y ricos del este de Europa representan el 10% de los compradores de viviendas de lujo.

El agente inmobiliario, Jonathan Hewlett, nos cuenta que no ha habido un incremento de potenciales compradores tras el estallido del conflicto en Ucrania.

“Londres siempre, siempre, siempre ha sido un refugio bastante seguro. Tienes la seguridad de poseer la propiedad, confías en el sistema, ellos confían en el sistema legal. Les acogemos mejor que otros países y no sienten que las reglas vayan a cambiar de repente y les quiten sus propiedades o viceversa”.

Pero para algunos las reglas han cambiado. Unas reglas que podrían enturbiar la luna de miel financiera entre Londres y los rusos ricos.

El pasado marzo, tras la anexión de Crimea por Rusia, Estados Unidos y la UE impusieron sanciones a ciertas personas cercanas a Putin. Las sanciones incluían la congelación de activos y el bloqueo de visados para viajar al extranjero.

Mientras que Estados Unidos sancionó también a las compañías rusas, a los bancos y a sus directivos, la Unión Europea se centró más en los políticos y líderes del Ejército ruso.

Algunos sostienen que es por un compromiso político. La UE es el mayor socio comercial de Rusia e importa más del 80% de su gas y petróleo.

“Las sanciones de la UE se han centrado en aquellos directamente responsables de la política rusa respecto a Ucrania, en los militares. Gente que está sobre el terreno en Crimea, parlamentarios rusos que fueron responsables de tocar ciertos elementos de la legislación, incluyendo una resolución que permite al presidente Putin desplegar tropas en Ucrania.

Mientras el círculo íntimo de Putin, la gente de negocios que tiene casas en Londres, los niños que están en colegios y universidades británicas, los municipios, no están directamente involucrados. Así que las sanciones de la UE no les afectan y es difícil que lo hagan”, dice el analista Nicholas Redman.

Se estima que las compañías rusas y de antiguos estados soviéticos generaron más de 82.000 millones de dólares en Londres durante las dos últimas décadas.

Pero dos meses después de que se impusieran las primeras sanciones, ¿han repercutido en Londres o más específicamente en la City?

“Las sanciones son bastante limitadas. Están limitadas a un número de personas, de compañías que ellos controlan. Pero no hacen realmente daño o no tienen un efecto legal directo en las compañías rusas que hacen negocios en Reino Unido o en las instituciones financieras británicas que hacen negocios con compañías rusas. Lo que están provocando las sanciones es que se haya creado cierta atmósfera de incertidumbre, hostilidad o suspicacia, llámalo como quieras”, explica el abogado Sergei Ostrovsky.

Tras la muerte de su abogado Sergei Magnitsky en una prisión de Moscú en 2009, Bill Browder tiene como objetivo endurecer las sanciones a Putin. Magnitsky acababa de revelar un enorme caso de corrupción cuando fue arrestado. En ese momento trabajaba para la compañía de inversiones de Browder.

Browder consiguió que Estados Unidos impusiera sanciones a los involucrados en la muerte de Magnitsky, pero la UE no hizo lo mismo.

Para él, la Unión Europea tiene que ser más dura si quiere detener la tensión que cada día crece más entre este y oeste.

“Los europeos han sancionado a un cierto número de gente pero no han tocado a los oligarcas de Putin, a los que tienen el dinero de Putin. Si se quiere detener a Putin para que deje de hacer estas cosas terribles hay que ponerle un coste. Putin tiene muchísimo dinero y lo esconde tras los nombres de otras personas. Estados Unidos ha empezado a tocar a esa gente pero los europeos, deliberadamente, no lo han hecho. Y este el verdadero problema: sancionar a gente pero no a la correcta.

¿Merece Putin ser sancionado por la anexión de Crimea? ¿o por colocar tropas rusas en la frontera ucraniana cuando aumenta la tensión en el este de Ucrania?

Muchos rusos sostienen que no. Si alguien tiene la culpa es la OTAN.

En 1994, cuando Ucrania renunció a las armas nucleares a cambio de que fueran reconocidas sus fronteras con Rusia, en el acuerdo había una cláusula de neutralidad. Según Moscú, la OTAN incumplió esa cláusula.

Dmitri Linnik, de la Voz de Rusia:

“Sabemos que Ucrania, al igual que Georgia en 2008, jugó con la idea de ser miembro de la OTAN. Lo de formar parte de la OTAN lo tuvieron en mente a pesar de que no era un objetivo realista. Pero esta amenaza de la OTAN, de aparecer en la puerta de Rusia, llevó la situación al extremo. Y es lo que pasó en Crimea, en la anexión o reunificación como quieran llamarlo los ciudadanos de Crimea o los rusos. Pero por parte de Rusia fue una medida preventiva”.

Una medida defensiva que ha hecho que la popularidad del presidente Putin alcance unos niveles nunca vistos, con un apoyo del 80%.

Para muchos rusos la anexión de Crimea es una causa que ha dado a Rusia un sentido nuevo de identidad nacional que las sanciones no les pueden quitar.

Para algunos, el efecto de las sanciones es impredecible.

“Aunque se puede hacer mucho daño, no se puede determinar cuál será el resultado político que tendría. Sí, las sanciones bancarias y a otros sectores podrían hacer mucho daño a la economía rusa, podrían fraccionar el apoyo a Putin, podrían obligarlo a buscar un acuerdo… Pero también podría ocurrir lo contrario, podría consolidar el régimen ruso, podrían echar a los progresistas, a los tecnócratas, a los pro-occidentales que están en la élite rusa y podría concluir con una Rusia mucho más aislada, más difícil de tratar y las cosas no mejorarían en Ucrania. Y este es el dilema al que se enfrentan los políticos occidentales. Se la juegan y los beneficios son inciertos”, concluye Redman.