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Presidenciales sin suspense en Egipto: al Sisi parte como claro favorito

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Presidenciales sin suspense en Egipto: al Sisi parte como claro favorito

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Egipto se dispone a celebrar las primeras presidenciales tras la destitución del islamista Mohamed Morsi. Muchos en el país, que ha vivido su año más mortífero, esperan que los comicios pongan fin a este largo periodo de inestabilidad.

El exjefe del ejército, Abdel Fatah al Sisi, artífice de la destitución del único jefe de Estado elegido democráticamente del país árabe y de la feroz represión contra sus partidarios, tiene asegurada la victoria.
Su único contrincante, Hamdin Sabahi, una vieja figura de la izquierda laica, no tiene ninguna posibilidad a pesar de haber hecho una campaña muy activa.

Las elecciones forman parte de la hoja de ruta hacia la democracia que al Sisi prometió tras su cruzada contra los Hermanos Musulmanes que se ha saldado con más de 2500 muertes y la encarcelación de 16 mil personas.
De hecho, los miembros de la cofradía, clasificada en marzo como organización terrorista, han decidido boicotear los comicios.

Según Hassan Nafaa, profesor de Políticas en la Universidad del Cairo, la reconciliación de la población será el principal reto del próximo presidente:
“Egipto tiene que establecer un Estado civil moderno, y si la corriente política islámica deciden tomar parte en el establecimiento de este Estado, hay que darle la bienvenida. Personalmente, es la opción que prefiero, porque no podemos excluir a los islamistas de la vida política, pero la pregunta es: ¿cuál es realmente la corriente política islámica?”

Las tensiones en el país se traducen también en un aumento de los ataques contra las fuerzas de seguridad. Según las autoridades, más de 500 policías y soldados han muerto desde el pasado julio en ataques de grupos yihadistas que buscan venganza por la represión contra los partidarios del depuesto Mursi.

Las preocupaciones sobre la seguridad están perjudicando gravemente al sector turístico y a la economía, que llevan tambaleándose tres años, desde la revolución que acabó con el régimen de Mubarak. Además, la deuda pública aumenta, y el desempleo ronda el 14%.

La penuria se deja sentir también en otros sectores; oficinas y hogares, por ejemplo, sufren varias veces al día cortes de electricidad.

A eso se añade un marcado clima de pesimismo: recientes indicadores económicos muestran que la confianza de los consumidores ha caído en picado pese a los planes del Gobierno de reformar el sector empresarial para atraer más inversiones extranjeras.

Ambos candidatos se han comprometido a luchar contra la pobreza, estimular la economía y poner en marcha planes para el desarrollo de las infraestructuras. Lo que no han especificado ninguno de los dos es de dónde sacarán el dinero para hacerlo.