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Doce años de espera para una noche de gloria


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Doce años de espera para una noche de gloria

La ‘Décima’ ya es una realidad. Doce años después, tantas promesas, tantas esperanzas. Todas resumidas en un minuto, el 111. Justo en ese instante, Gareth Bale, el hombre de los 100 millones, se ganaba un hueco en la historia del Real Madrid y del fútbol europeo. Firmaba el 2-1 que era una auténtica puntilla ante un Atlético batallador, luchador, histórico también, pero que 40 años después de perder aquella final contra el Bayern, volvió a salir cabizbajo. Pero los ‘colchoneros’ deben estar orgullosos, no obstante. Luego llegaría el 3-1 de Marcelo y el 4-1 definitivo de Cristiano Ronaldo, de penalti, para dar un respiro a los corazones madridistas, tan sufridores en los últimos años. Ramos fue el otro hombre del partido. Si no hubiera sido por su gol en el minuto 93, nada de lo anterior habría sucedido. Fue un partido más de corazón que de cabeza y ahí, el sevillano gana siempre por goleada.

No fue una gran primera parte. No quedará para la historia ni para los cursos de entrenador. Blancos y colchoneros se preocuparon más de hacer sentir incómodo al rival que de darles rienda suelta a sus propias virtudes. De hecho, lo más destacable fueron dos errores. El primero, con Diego Costa como protagonista. El hispanobrasileño, después de una semana entre suspense, viajes relámpago a Serbia y placentas de caballo, aguantó ocho minutos y ni un solo esprín sobre el campo. Su temeridad pudo costarle cara a él y a la Seleccion Española que le espera para el Mundial de Brasil.

El otro error fue más significativo para el desarrollo del choque: poco después de una cabalgada de Bale que estuvo a punto de convertirse en gol (la ocasión más clara del Madrid, quizás la única), Godín aprovechaba un balón aéreo ‘inocente’ sobre el área del Madrid para tocar el esférico. Éste, en parábola, superaba a un Casillas que había salido a destiempo y al que sus pasos hacia atrás no le permitieron salvar el 0-1 (minuto 36). El gol reforzó el plan atlético y dejó tocado al Madrid, que no tuvo tiempo para reaccionar antes del descanso.

Hasta el minuto 15 de la segunda parte, Carlo Ancelotti no se dio cuenta de lo poco que aportaba su apuesta por Khedira como relevo de Xabi Alonso. El alemán, pasado de forma, se vio siempre superado. Fue el momento de Isco, que entró al campo junto a Marcelo. Mejoró el Madrid algo en cuanto a ideas y empezó a tener el control real del partido, bien es cierto que también porque el Atlético dio un pequeño paso atrás.

Los de Ancelotti tenían el balón, pero carecían de acierto. Cristiano Ronaldo no aparecía, Bale sí lo hacía pero erraba una clara ocasión delante de Courtois. Los blancos estaban volcados sobre la portería atlética y los últimos diez minutos fueron un acoso constante infructuoso, hasta que en el minuto 93, un córner rematado con la cabeza por Sergio Ramos ponía el 1-1 en el marcador y obligaba a los dos equipos a buscar la prórroga.

Los ‘merengues’ mantuvieron el control ante un Atlético que optó por dejarse hacer, agazapado en su campo esperando su oportunidad. El Real Madrid rondó a Courtois pero no terminó de probarle en la primera parte del tiempo extra. Los segundos quince minutos incrementaron la tensión, pero también el cansancio de los jugadores. Y entonces apareció Bale, en el minuto 111, igual que hiciera en la final de la Copa del Rey, para decidir el choque y darle la puntilla a un Atlético ya demasiado cansado y que ‘murió’ con el tanto del galés. Luego, es cierto, Marcelo hizo el tercero y Cristiano Ronaldo asistió por fin a su cita con el gol para firmar el cuarto, de penalti. Pero Europa ya sabía que vuelve a ser blanca. Otra vez.

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