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Putin acelera una unión euroasiática que de momento solo une la energía

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Putin acelera una unión euroasiática que de momento solo une la energía

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Vladímir Putin no lo admite, pero la puesta en marcha de la Unión Económica Euroasiática es una respuesta inmediata al conflicto de Ucrania pero sin Ucrania. Llevaba años planificada y el presidente ruso la ha activado justo ahora en la capital kazaja Astana. Con la aquiescencia de su homólogo y anfitrión Nursultán Nazarbáyev y del bielorruso Alexandr Lukashenko, aunque con matices. Antes de acabar el año, deben sumarse Armenia y Kirguizistán.

“La unión es económica y no debe tocar cuestiones de dependencia o de soberanía política de los Estados que toman parte en este proceso de integración”, puntualizó el presidente kazajo Nazarbáyev.

“El beneficio mutuo del proceso de integración ya se comprueba en la práctica”, se felicitó Putin. “La cooperación económica de Rusia, Bielorrusia y Kazajistán se ensancha. Se desarrolla la estructura comercial y crece el valor añadido en alta tecnología. Nuestra competitividad en la economía mundial se fortalece”.

Efectivamente, la suma de estos tres Estados es de 170 millones de personas y su Producto Interior Bruto se acerca a dos billones de euros. Aunque, enfrente, la Unión Europea exhibe una población de quinientos millones de personas y un PIB de trece billones de euros.

La gran baza de esta Unión Euroasiática son las importantes reservas de energía que se encuentran bajo el territorio de países tan extensos: un veinte por ciento del gas de todo el mundo y un quince por ciento del petróleo.

Moscú juega con este factor para convencer a las antiguas repúblicas soviéticas para que se unan al proyecto. En el caso de Armenia, por ejempo, les promete la exoneración del treinta por ciento de derechos de aduana en sus compras de petróleo a Rusia y les ofrece tarifas preferenciales en el gas. Lo que acaba de quitar a Ucrania. Y a pesar de que Kazajistán sea de hecho un rival en recursos energéticos, que también mira hacia China.

Por ello, esta unión aduanera que ya existía desde 2010 y se amplia en estos momentos a la libre circulación de bienes, servicios, capitales y mano de obra no tiene previsto una unión monetaria, de ciudadanía o un presidente único. De momento, solo será un mercado común como en su tiempo la Comunidad Económica Europea.