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El nuevo rostro del Yihadismo

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El nuevo rostro del Yihadismo

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El mundo asiste atemorizado al nacimiento de un nuevo “Estado” en el mundo árabe.

Los yihadistas suníes del Estado Islámico de Irak y del Levante se han instalado a caballo entre Siria e Irak.
Al Qaeda nunca ha logrado controlar tanto territorio.
Conocido por su violencia extrema, el EIIL pretende establecer un califato islámico en la región y deshacer las fronteras de los Estados actuales, establecidas en el acuerdo “Sykes-Picot” de 1916 entre el Reino Unido y Francia.

Su objetivo declarado es establecer la sharia en Irak y en el Levante, el Shâm en árabe, que corresponde a Siria, Jordania, el Líbano, Palestina y una parte del Sinaí.

Sus miembros aplican la versión más rigurosa de la ley Islámica en las zonas que controlan y consideran heréticas a las comunidades chiíes, blanco de parte de sus ataques.

El número uno del grupo es Abu Bakr al Baghdadi, clasificado entre los 10 terroristas más peligrosos del planeta.
Despiadado con quienes cuestionan su autoridad, al Baghdadi nació en la ciudad iraquí de Samarra en 1971 y se dice descendiente directo del profeta Mahoma.

Según varios sitios yihadistas, tiene un doctorado en estudios islámicos por la Universidad de Bagdad y tras varios años de combates con grupos vinculados a Al Qaeda, se convirtió en jefe del Estado Islámico de Irak y del Levante en 2010.

En sus filas hay entre 3.000 y 10.000 combatientes según las fuentes y no hay constancia de que tenga el apoyo abierto de un Estado.
Su financiación depende de donaciones individuales, la mayoría procedentes del Golfo y de otro tipo de acciones como robos, secuestros y extorsiones.

El EIIL controla ya la zona petrolera de Deir al Zor en Siria. Tras la toma de Mosul, el grupo habría reforzado su botín de guerra con 425 millones de dólares sustraidos del Banco Central. Algunas fuentes aseguran que están a punto de tomar también la principal refinería de petróleo de Irak en el sur de Mosul.

El régimen sirio de Bachar al Assad deja hacer al EIIL por razones tácticas; el régimen iraquí, dominado por la mayoría chií es incapaz de pararle los pies. El Gobierno prochií de Nuri al Maliki se enfrenta a la hostilidad de la minoría árabe suní iraquí que apoya mayoritariamente al EIIL.

El espectacular aumento de poder de esta banda yihadista preocupa dentro y fuera de la región.
Once años después de que Estados Unidos invadiera Irak en nombre de la guerra contra el terrorismo, el yihadismo se ha impuesto en el país. Un desastre para Washington, una tragedia para los iraquíes y los sirios y una amenaza para los europeos.