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Brasil, ¿la tierra prometida para los europeos?

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Brasil, ¿la tierra prometida para los europeos?

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Como cada día, Manuel y Cristina acuden a su oficina en autobús, el tráfico y la contaminación de Sao Paulo es su penitencia matutina.

Sandra Cristina Couto, ingeniera civil:
“La vida en Sao Paulo es muy agitada, hay mucha gente, mucha actividad, aquí no existen los fines de semana tranquilos, se vive a 1.000 por hora”

La capital económica de Brasil es su ciudad de adopción, los dos decidieron dejar Portugal, en plena crisis, y comenzar de nuevo.

Su experiencia como ingenieros civiles les abrió las puertas. Aquí, el trabajo no falta para perfiles profesionales como los suyos, aseguran.

Sandra Cristina Couto, ingeniera civil:
“En Europa, más allá de la crisis, el ritmo es más lento. Europa ha conseguido un nivel que Brasil está aún lejos de alcanzar, por eso aquí hay que trabajar más duro para estar a la altura del nivel de las economías más desarrolladas.”

Cristina y Manuel fueron contratados por otro compatriota que se instaló aquí hace 40 años.

Carlos Alberto de Sá Leal:
“Ellos tienen una ventaja, su educación, algo que falla en Brasil. La gente que viene del extranjero, con sus diplomas y formaciones universitarias es bien acogida. Cuando viene suple esas carencias.”

Saben que se quedarán en Brasil mientras la situación les sea favorable, aunque tienen sus dudas.

Manuel Almeida:
“Nuestro mayor temor, hoy, son las elecciones. Si otro partido llega al poder puede que sea más cuidadoso con las cuentas públicas. En estos últimos años, el gobierno ha invertido mucho en las obras públicas, proyectos públicos enormes. El riesgo con el próximo gobierno es que ponga freno a todo esto. Sabemos que todo tiene un límite porque llega el momento en que no se puede ir más allá.”

Donato dejó España al tener que cerrar su empresa de construcción. Decidió instalarse en Brasil junto a su compañera Marina. Han sabido concretizar su pasión por los viajes a través de una agencia de intercambios linguísticos.

Marina Beneton, cofundadora de Língua Azul Intercâmbio:
“Encontramos muchas dificultades no solo a la hora de poner en marcha este proyecto, también, en todo lo referente a la administración y al papeleo que nos permitiera realizar nuestras idas y venidas a España, nuestros viajes profesionales sin trabas. Podemos decir que tenemos un master en burocracia brasileña.”

Una vez superadas las primeras dificultades, Donato y Marina consiguieron extender su negocio con dos antenas en Europa y una en Canadá. Su ambición es convertirse en los líderes del sector en Brasil.

Tenemos una cita con los propietarios de Bacio di Latte, un dúo italiano escocés.

Hace 4 años abrieron la primera heladería italiana de Sao Paulo, hoy, dirigen 12 sucursales. Imponerse en un sector que no existía en Brasil hasta hace poco no ha sido fácil.

Nick Johnston, copropietario de Bacio di Latte:
“Hay que pasar por una fase que no es apta para principiantes, soy testigo de ello. De los permisos, a las trabas burocráticas, pasando por los retrasos a la hora de reformar los locales. En teoría, todo parece fácil, los plazos, los precios aunque, la realidad es otra, nadie trabaja, todo se retrasa, nada llega a tiempo y, mientras tanto, nuestro presupuesto se funde.”